En medio del vertiginoso colapso de las vías diplomáticas en el Golfo y la escalada de violencia en el plano global, el gobierno israelí envió un mensaje de máxima alerta militar
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, advirtió este martes que cualquier agresión armada perpetrada por Irán contra el territorio de Israel recibirá una respuesta “mucho más poderosa” que los contragolpes registrados en capítulos bélicos anteriores.
Las declaraciones del mandatario se dieron a conocer mediante un comunicado oficial emitido por su oficina, tras su participación en la Conferencia del Néguev, celebrada en la ciudad sureña de Dimona. Allí, el líder israelí remarcó que las fuerzas de defensa de su nación se encuentran en estado de alerta máxima y preparadas operativamente para hacer frente a cualquier tipo de escenario de conflicto.
Advertencia directa a Teherán: «Se acabaron los días de silencio»
Netanyahu utilizó el estrado para dirigirse de forma directa a la cúpula del régimen teocrático iraní, sepultando cualquier expectativa de pasividad por parte de su administración ante eventuales ofensivas aéreas o terrestres:
“Les digo a los líderes de Irán, no cuenten con que habrá silencio si nos atacan, no cuenten con que habrá una repetición de lo anterior, que ya de por sí fue bastante poderosa. Será una reedición diferente, mucho más poderosa”, advirtió de manera tajante.
A través de sus canales oficiales en la plataforma digital X (anteriormente Twitter), el primer ministro ratificó la doctrina militar de disuasión y represalia que rige a su gestión en este mes de julio de 2026: “Se acabaron los días en que alguien nos hiere y no les devolvemos el golpe con creces. Le hicimos esto al Eje del Mal en Irán, y continuaremos haciéndolo con cualquiera que nos haga daño. Eso es lo que hacemos”, sentenció.
Colapso de la diplomacia y reanudación de las hostilidades
Esta fuerte advertencia se produce en un contexto de extrema fragilidad geopolítica, caracterizado por los recientes combates armados entre Irán y los Estados Unidos en el Estrecho de Ormuz, con el consecuente disparo en el precio internacional del petróleo crudo.
La reactivación de la hostilidad militar echó por tierra el memorándum de entendimiento de paz que Washington y Teherán habían firmado a mediados de junio, bajo el cual se preveía el inicio de una mesa de negociaciones bilaterales en un plazo de 60 días para sellar un acuerdo definitivo.
La ruptura de la tregua se formalizó luego de que medios estadounidenses confirmaran que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, notificara formalmente al Congreso de su país sobre la reanudación total de las operaciones militares contra objetivos de la República Islámica, un escenario que vuelve a colocar a la región al borde de una conflagración de consecuencias impredecibles para la economía y la seguridad mundial.
