Una jornada de furia, destrozos y represión extrema se vivió en los alrededores del palacio legislativo.
Bajo una persistente lluvia, diversas organizaciones sociales, gremiales y políticas se concentraron frente al Congreso de la Nación en un enérgico rechazo al proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, en simultáneo con el debate de la iniciativa en el Senado. Lo que comenzó al mediodía como una marcha pacífica derivó por la tarde en feroces enfrentamientos directos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, dejando un saldo preliminar de múltiples arrestos, destrozos urbanos y agentes hospitalizados de urgencia.
La movilización popular se sostuvo firmemente en las calles de la Capital Federal a pesar de que el Gobierno nacional ya había retirado previamente el polémico capítulo de la normativa vinculado a la extranjerización de tierras.
Fuego, destrozos y un megaoperativo con 820 oficiales
La escalada de tensión obligó al despliegue inmediato de un blindaje policial masivo para contener los desbordes. Las fuerzas de seguridad nacionales y porteñas coordinaron un amplio operativo que involucró a un total de 820 oficiales de distintas divisiones con el fin de custodiar los accesos al Senado y dispersar los focos de conflicto.
Durante los disturbios más graves, grupos de manifestantes quemaron contenedores de basura, destruyeron veredas para utilizarlas como proyectiles y destrozaron por completo los vidrios de un patrullero. La Policía de la Ciudad tuvo que intervenir de urgencia para repeler agresiones en puntos críticos como la Avenida Callao y Bartolomé Mitre, Callao y Avenida Corrientes, y en la intersección de Avenida de Mayo y la 9 de Julio. Al menos 12 personas fueron detenidas en total: la Policía Federal concretó tres arrestos por atentado y resistencia a la autoridad, mientras que la fuerza porteña capturó a otras nueve personas implicadas en las refriegas.
Gases lacrimógenos, camiones hidrantes y agentes al hospital
La violencia de los choques callejeros dejó consecuencias físicas directas en las primeras líneas de contención. En medio del operativo, las fuerzas federales debieron recurrir al lanzamiento de gases lacrimógenos y al uso de camiones hidrantes para replegar a las columnas de las agrupaciones remanentes que desafiaban el cordón de seguridad.
El saldo de heridos confirmó la crudeza de la batalla campal: una oficial de la fuerza porteña resultó lastimada con un severo traumatismo en el codo tras recibir un piedrazo. Asimismo, un gendarme sufrió un impacto de piedra directo en la cabeza, lo que obligó a su traslado inmediato en ambulancia hacia el Hospital Churruca para realizarle estudios de alta complejidad, en tanto que un efectivo de la Prefectura Naval Argentina que también resultó afectado recibió asistencia médica de emergencia en el lugar de los hechos.
