La evolución macroeconómica de la Argentina expone una profunda brecha entre la dinámica de sus distintas actividades productivas
En un diagnóstico que analiza los claroscuros del escenario actual, economía en dos velocidades: crece el agro y la energía, pero se deterioran el empleo y el consumo, describe el fenómeno donde los sectores primarios y extractivos traccionan divisas mientras la industria, el comercio y el mercado laboral enfrentan marcadas dificultades.
El análisis fue detallado por el economista Carlos Pérez, director de la Fundación Capital y exdirector del Banco Central, quien advirtió sobre la fragilidad financiera que atraviesan los hogares.
Sectores «estrella» versus actividades rezagadas
El comportamiento desigual del Producto Bruto Interno (PBI) refleja que los motores del crecimiento actual no alcanzan a derrramarse sobre la mayoría de la población:
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Sectores con dinamismo: El agro, la energía y la minería muestran un fuerte empuje exportador y concentran las inversiones, aunque representan menos del 20% del PBI total.
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Actividades de consumo masivo: La industria manufacturera, la construcción y el comercio —que explican la mayor masa de empleo y actividad cotidiana— continúan rezagados.
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Disparidad en el consumo: Mientras los segmentos de mayores ingresos mantienen demanda de bienes importados, vehículos y turismo, el consumo de primera necesidad en los hogares no logra repuntar de manera homogénea.
Alarma por la morosidad y precarización laboral
Uno de los indicadores más preocupantes resaltados en el informe técnico se vincula con el nivel de endeudamiento y la calidad del trabajo durante este mes de agosto de 2026:
La irregularidad en la cartera de préstamos a las familias se disparó de niveles cercanos al 3% a casi un 12,75%, un coeficiente históricamente elevado. A esto se suma una migración de puestos de trabajo registrados hacia esquemas de menor calidad como el monotributo, el empleo informal y el trabajo autónomo, afectando de manera directa el poder adquisitivo real.
Reservas internacionales y reforma del Banco Central
En el plano cambiario, Pérez señaló que tras haber recuperado cerca de US$8.000 millones en reservas netas durante los primeros siete meses del año, el Banco Central debe sostener la compra de divisas para contener probables presiones cambiarias.
En cuanto a la discusión parlamentaria para reformar la Carta Orgánica del Banco Central, el especialista consideró clave acotar las metas de la entidad para focalizar las responsabilidades, recomendando mantener la estabilidad financiera dentro de sus funciones esenciales mediante el control de la Superintendencia de Entidades Financieras.
