En el marco de su agenda en la ciudad de Nueva York y en paralelo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Javier Milei y su par estadounidense, Donald Trump, compartieron este martes una sesión extraordinaria de la iniciativa “Escudo de las Américas”.
La cumbre regional se centró en la seguridad hemisférica, la lucha coordinada contra los carteles del narcotráfico y la protección de los recursos estratégicos frente a la influencia de potencias extracontinentales.
El mandatario norteamericano arribó al cónclave acompañado por una delegación de alto nivel integrada por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el representante de Comercio, Jamieson Greer, y el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller.
Durante su intervención, Trump elogió enfáticamente a la Argentina y destacó el liderazgo de Milei. Asimismo, endureció su postura frente a las organizaciones criminales, exigiendo a los países aliados que las cataloguen como amenazas comunes y apliquen sanciones bajo criterios antiterroristas. En un tramo central de su discurso, advirtió sobre la necesidad de resguardar el control soberano sobre los recursos naturales, los corredores comerciales y las reservas estratégicas, señalando de forma directa la presencia de China e Irán en la región.
El rol de Argentina, inteligencia y la mención al Atlántico Sur
Por su parte, el presidente argentino ratificó la decisión de asumir un rol proactivo en la seguridad regional, subrayando la reconstrucción de los sistemas de inteligencia y el combate financiero contra el crimen transnacional y el terrorismo. “Estamos abocados a reconstruir la inteligencia de nuestro país”, sostuvo Milei ante sus pares, vinculando la estabilidad económica con la defensa de los recursos críticos y mencionando además la relevancia geopolítica del Atlántico Sur y la Antártida.
Tras la cumbre, la comitiva nacional —integrada también por el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo— continuó con encuentros bilaterales para profundizar la relación estratégica con Washington, en una agenda atravesada por la cooperación en defensa, el comercio y los reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas.
