Un 26,2% de los alumnos de nivel secundario en Argentina participó en juegos de azar y apuestas utilizando dinero durante el último año
Así lo reveló el Séptimo estudio nacional sobre consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes de enseñanza secundaria, elaborado por el Observatorio Argentino de Drogas (OAD) de la Sedronar, el primer relevamiento epidemiológico oficial en abordar esta problemática en el ámbito escolar.
El informe confirma el claro predominio de la modalidad digital por sobre la presencial: la prevalencia de apuestas online alcanzó el 20,5%, mientras que el juego presencial registró un 12%, y un 6,3% de los encuestados afirmó haber utilizado ambos formatos.
Brecha de género y preferencias de juego
Los datos evidencian una marcada diferencia según el sexo de los estudiantes: el 35,3% de los varones declaró haber apostado con dinero en los últimos 12 meses, frente al 17,7% de las mujeres. En cuanto a las edades de inicio, el debut en el juego presencial se ubicó en un promedio de 13,5 años, mientras que en la virtualidad fue de 14,1 años.
En las plataformas digitales, las preferencias de los adolescentes están lideradas por:
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Juegos de casino online: 63,3%
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Apuestas deportivas: 36,8%
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Juegos de cartas: 26,6%
En el formato presencial, la tendencia se invierte, encabezando las preferencias los juegos de cartas (41,1%) y las apuestas en eventos deportivos (31,6%).
Desafíos normativos y asociación con otros consumos de riesgo
Aunque la regulación del juego de azar en Argentina corresponde de manera individual a cada una de las 24 jurisdicciones provinciales, la participación de menores de 18 años es ilegal en todo el territorio nacional. La proliferación de sitios no autorizados representa un constante desafío de fiscalización para las autoridades gubernamentales.
Asimismo, el estudio de la Sedronar advirtió sobre la correlación entre la ludopatía juvenil y la exposición a otros factores de riesgo. Los estudiantes que apostaron reportaron índices considerablemente más altos de consumo anual de alcohol (82,3% frente al 60,7% de los no apostadores), además de un mayor uso de bebidas energizantes y cigarrillos electrónicos.
