El reciente salto de la inflación en la Ciudad de Buenos Aires al 2,9% en julio no implica necesariamente una aceleración de la dinámica de precios a nivel nacional.
Así lo sostuvo el economista Sebastián Menescaldi, quien explicó que el indicador porteño estuvo condicionado por factores estacionales como los viajes y pasajes vinculados con las vacaciones de invierno, mientras que los bienes mantienen una evolución moderada gracias a la apertura económica y una demanda interna contenida.
“Gran parte de las subas de ayer del dato de CABA fueron los productos estacionales”, aclaró Menescaldi en diálogo con Splendid AM 990. El economista puntualizó que el impacto nacional será menor dado el mayor peso de los bienes en la canasta general, aunque advirtió que las subas en verduras (cercanas al 9%) sí incidirán: “Cuando tuviste un 9% de aumento de las verduras, eso sí te va a impactar a nivel nacional”. Para julio proyecta un índice nacional de alrededor del 2,2%, con perspectiva de bajar al rango de 1,5% a 2% en agosto.
Precios de los bienes y proyección inflacionaria
El especialista profundizó en la dinámica actual del índice de precios, destacando la diferencia de comportamiento entre productos y servicios:
“La verdad que los precios de los bienes vienen marcando una suba bastante inferior a la inflación y estuvo casi siempre concentrada la inflación en los servicios”, afirmó. Atribuyó esta contención a la competencia derivada de la apertura de importaciones y a las restricciones de consumo: “Creo que es una cuestión de demanda”.
Sobre la sensibilidad de las listas ante los movimientos cambiarios, remarcó que la relación se ha estabilizado respecto a otros periodos históricos: “No se rompió, o sea, pero no está tan aguda como fue en el pasado”.
Para los próximos meses, estimó que el índice rondará un promedio del 2% mensual, proyectando un acumulado anual cercano al 30%, en un esquema que contempla ajustes graduales sobre las divisas.
Mercado cambiario: dinámica del dólar y el dilema de la liquidez bancaria
Respecto al valor de la divisa —que cotiza en torno a los $1.500—, Menescaldi señaló que el Ejecutivo buscará evitar movimientos bruscos, pero descartó una pauta fija de cara a fin de año: “No creo que lo que intenten sostener de acá a fin de año en 1.500. Creo que van a ir soltándolo, pero la idea me parece que no se mueva de manera muy abrupta”.
Esta previsión responde a la menor entrada estacional de divisas comerciales en el segundo semestre: “El flujo, al menos el comercial, fue mucho más fuerte en el primer semestre y va a ser más débil, va a ser menor en el segundo semestre por cuestiones estacionales”. Por lo tanto, estimó que “probablemente el dólar se vaya reacomodando”.
A este panorama se suma la postura de las entidades financieras sobre los depósitos en dólares del sistema. Según su análisis, de cara al proceso electoral de 2027 los bancos comenzarán a priorizar el resguardo de caja por sobre el financiamiento comercial de corto plazo:
“Los bancos van a querer tener más liquidez para poder afrontar el año”, explicó. Y graficó el análisis con un escenario hipotético: “Una cosa es que de repente los bancos prestaran todo lo que podían prestar y de repente vienen los argentinos que dicen: ‘Che, ¿sabés qué? Yo no sé qué va a pasar, voy a sacar los dólares’. ¿Qué puede pasar?”.
Frente a esa eventualidad, concluyó que las instituciones buscarán cubrirse: “Los bancos quieren tener, dicen: ‘¿Sabés qué? Yo necesito tener el 50% de mis depósitos líquidos por si necesito responder a una demanda de mi depositante’… Vas a ver que va a haber menos oferta de dólares de acá al año que viene”. De esta manera, el reacomodamiento del mercado cambiario y la cautela del sistema financiero definirán el margen de maniobra de la economía argentina en la segunda mitad del año.
