Juicio por la muerte de Maradona: un cardiólogo declaró que debió haber sido medicado de por vida tras su internación en Punta del Este.
En el marco del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, este jueves declaró el médico cardiólogo Gustavo Di Niro, quien aseguró ante la justicia que el astro del fútbol debió haber recibido medicación de por vida tras el episodio cardíaco sufrido en Punta del Este en el año 2000.
El testimonio se llevó a cabo en los Tribunales de San Isidro ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. Di Niro, quien se desempeña como jefe del área de Cardiología del Hospital Central Municipal de San Isidro «Doctor Melchor Ángel Posse» y es miembro del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), apuntó directamente contra el equipo médico tratante.
Lesiones crónicas y cuestionamientos al equipo de salud
Durante su exposición ante las partes, el especialista sostuvo que el paro cardíaco sufrido por el excapitán de la Selección Argentina constituyó una miocardiopatía dilatada vinculada al consumo de tóxicos. En este sentido, explicó que dichos eventos dejan lesiones crónicas definitivas y calificó de «raro» que un cuadro de esa magnitud no genere secuelas permanentes.
«Era posible observar en el paciente cambios de comportamiento y signos de que estaba cursando complicaciones, y los médicos tratantes no cambiaron su conducta ni adoptaron ninguna medida», cuestionó Di Niro, señalando al neurocirujano Leopoldo Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov.
Las conclusiones de la Junta Médica
El debate judicial retoma las determinaciones clave de la Junta Médica Interdisciplinaria —solicitada por los fiscales Patricio Ferrari, Cosme Iribarren y Laura Capra—, la cual ratificó los resultados de la autopsia efectuada en la Morgue de San Fernando: el corazón de Maradona estaba excedido de tamaño y la causa de muerte fue una insuficiencia cardíaca congestiva con edema agudo de pulmón y miocardiopatía dilatada.
Entre los puntos más graves ventilados en el proceso, el informe pericial concluyó que:
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El paciente agonizó durante unas 12 horas desde la medianoche del 25 de noviembre de 2020 sin el control adecuado por parte de los enfermeros.
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Al menos desde su internación en la Clínica Ipensa, no se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales ni en condiciones de decidir sobre su propia salud.
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El accionar del equipo médico fue calificado como “inadecuado, deficiente y temerario”, al considerar que los profesionales se representaron la posibilidad de un resultado fatal y mantuvieron una absoluta indiferencia ante la situación.
El expediente se encuentra caratulado bajo la figura legal de homicidio simple con dolo eventual, un delito previsto en el Código Penal con penas que van de los ocho a los 25 años de prisión. Por el hecho ya comparecieron ante el tribunal los principales acusados: Leopoldo Luque, Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la jefa de cuidados domiciliarios Nancy Forlini, los enfermeros Ricardo Omar Almirón y Mariano Perroni, y el médico Pedro Di Spagna.
