Lo que para muchos comienza como una simple curiosidad infantil por los aviones en la Patagonia se ha transformado en un verdadero trampolín hacia el éxito aeronáutico internacional.
El Aeroclub de Trelew se consolidó como una usina inagotable de profesionales de la aviación, formando año a año a más de 100 comandantes y tripulantes de cabina que terminan desembarcando en los mercados de trabajo más exigentes y competitivos de la Tierra.
La institución patagónica no se limita a dictar clases teóricas y prácticas de vuelo, sino que sostiene una sólida red de contactos globales para insertar a sus egresados en potencias aerocomerciales. Países como Qatar, Irlanda, Brasil, Noruega y destinos de altísima exigencia como Miami, además de cotizadas líneas de cruceros internacionales, cuentan hoy con profesionales salidos de las pistas chubutenses.
Formación de excelencia y enlace directo con aerolíneas globales
El curso para tripulante de cabina de pasajeros se extiende durante seis meses y otorga una licencia oficial. Sin embargo, el diferencial de la entidad radica en el acompañamiento posterior al egreso: el Aeroclub funciona como una agencia de enlace constante que remite perfiles profesionales a búsquedas laborales activas en todo el planeta.
Fabio Orellano, director del Aeroclub de Trelew, explicó que grandes compañías de aviación contactan en forma directa a la institución para pedir referencias sobre el desempeño de sus exalumnos. «Las empresas nos llaman a nosotros para pedir referencia de los alumnos. Nosotros siempre estamos enviando a nuestros exalumnos donde hay oferta laboral en cualquier lugar del mundo», destacó Orellano con orgullo respecto al alcance de las capacitaciones.
De volar solo en Trelew a pilotar en una aerolínea internacional
Entre las historias más destacadas se encuentra la de Martín Regojo, quien tras alimentar su pasión a partir de la tradición familiar y afianzarla en un viaje a Jamaica en 2013, decidió dar el gran salto. En 2015 se radicó en Panamá para juntar fondos y costear sus horas de vuelo, iniciando allí su trayectoria como tripulante. Tras la pandemia retornó a la Argentina y completó su entrenamiento con el instructor Óscar Fratesi en Trelew, piloteando un avión Petrel.
Aquel 9 de febrero de 2022 concretó su inolvidable primer vuelo en solitario y, poco después, se dio el gusto de llevar a su padre como su primer pasajero oficial tras obtener la licencia privada. Luego de acumular las 250 horas exigidas, obtener habilitaciones para instrumentos y aviones multimotor, y volar sobre puntos como Puerto Pirámides, Camarones, Comodoro Rivadavia y Córdoba, Regojo se sumó formalmente como piloto de Copa Airlines en Panamá, regresando de manera frecuente al Aeroclub de Trelew para ofrecer charlas inspiracionales a las nuevas camadas de alumnos.
