El mandatario estadounidense volvió a opinar sobre el archipiélago del Atlántico Sur tras una reunión en Dublín con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, y afirmó que podría intervenir si ambas naciones se lo solicitan.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este sábado una advertencia respecto a la situación diplomática de las Islas Malvinas, catalogando el desarrollo de un eventual conflicto entre la Argentina y el Reino Unido como un «desastre potencial».
Durante su encuentro en Dublín con el primer ministro irlandés Micheál Martin, el jefe de Estado norteamericano se mostró confiado en su capacidad para prevenir una escalada de tensión. “Estoy seguro de que me llamarán por ese potencial desastre, pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo”, afirmó el líder republicano.
Sin embargo, Trump se refirió a la distancia geográfica como un factor condicionante ante un eventual acercamiento: «No sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos. Está muy lejos. Estamos hablando de semanas en barco”.
Comparaciones históricas y reflexiones sobre la situación actual
Al profundizar sobre el contexto histórico del archipiélago, el presidente estadounidense rememoró sus recuerdos de infancia para analizar la disputa territorial: «Las Falkland Island son muy interesantes. Cuando era un niño pequeño, -Argentina- era un país diferente, un poco como el Reino Unido, llegaron y se apoderaron de él».
Siguiendo con su análisis de la realidad argentina, el mandatario sostuvo que el país «tiene un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros problemas que se deben resolver».
Sobre el cierre de sus declaraciones respecto al Atlántico Sur, el presidente de Estados Unidos concluyó: «Ahora mismo, hay dos países que no están contentos con la situación en las Falklands».
Las palabras de Trump se producen en un contexto particular, luego de que a fines de agosto anticipara que la Casa Blanca se encontraba revisando su posición sobre las Malvinas, rompiendo con la tradicional postura de neutralidad que Washington sostuvo históricamente en materia de soberanía.
