Un reclamo sin precedentes sacudió el escenario político e institucional de la Argentina. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) formalizará un pedido para someter al presidente Javier Milei a una evaluación médica exhaustiva con el objetivo de determinar si cuenta con las condiciones para ejercer la primera magistratura del país.
La decisión fue comunicada de manera drástica por el secretario general del gremio estatal, Rodolfo Aguiar, quien encendió la polémica tras asegurar públicamente que las conductas del jefe de Estado reflejan perturbaciones notorias y que no se requiere ser especialista para interpretar que atravesaría un cuadro de psicosis.
«Es una joda»: el duro cruce del gremio contra las exigencias del Estado
El sindicalista apeló a sus canales oficiales para denunciar la doble vara que impera en la administración pública nacional. Aguiar remarcó la paradoja de que a cualquier trabajador se le exijan múltiples requisitos y estudios preocupacionales para ingresar al empleo público, mientras que la máxima autoridad política del país carece de ese filtro. «Acá se controla a los trabajadores y no a quienes los tienen que dirigir. Es una joda. Además es muy peligroso porque en el caso de Milei, es quien encabeza la administración pública nacional», fustigó el referente de ATE.
Para evitar acusaciones de desestabilización institucional, el dirigente gremial aclaró los alcances del reclamo:
-
Sin intenciones destituyentes: Afirmó que la medida no busca vulnerar la intimidad ni acceder a datos sensibles o historia clínica privada del mandatario, sino certificar su idoneidad.
-
Gravedad jurídica de los actos: Advirtió que si el Presidente no se encontrara apto mentalmente, las decisiones gubernamentales tomadas bajo su gestión podrían acarrear graves vicios legales y la nulidad de sus decretos.
-
Reforma legal para 2027: Anticipó que impulsarán un proyecto de ley para que los exámenes psicofísicos sean obligatorios para todos los candidatos a cargos electivos a partir del año que viene.
Villarruel y los antecedentes que alimentan la preocupación por la salud presidencial
El controvertido pedido formulado por ATE no surge de manera aislada. El debate en torno a la estabilidad del mandatario cobró impulso semanas atrás cuando la propia vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, utilizó sus redes sociales para manifestar públicamente sus dudas.
El pasado jueves 30 de julio, la titular del Senado generó impacto al publicar en su cuenta de X que le preocupaba profundamente que el jefe de Estado replicara «insensateces e inventos», confesando una inquietud genuina por su estado general y por lo que definió como «persecuciones imaginarias» promovidas tanto en el ámbito nacional como internacional. Estas declaraciones se sumaron a la reciente repercusión por un furcio pronunciado por el mandatario durante su gira oficial en Chile, donde reconoció abiertamente que el modelo implementado por su gestión no había funcionado.
