En una jornada de altísima tensión geopolítica y expectativa económica global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió en la Casa Blanca a su par chino, Xi Jinping, en lo que constituye la segunda visita de Estado oficial del líder asiático a suelo estadounidense.
El trascendental encuentro, realizado con un estricto protocolo de bienvenida encabezado por las primeras damas Melania Trump y Peng Liyuan, sirvió de marco para anunciar un pacto de neutralidad económica: la extensión del pacto de no agresión tarifaria hasta el 10 de enero de 2027, postergando el vencimiento previo fijado para el 10 de noviembre.
La jugada del Secretario del Tesoro y los “enormes avances” en la Casa Blanca
Poco antes de que se iniciaran formalmente las deliberaciones de esta cumbre estratégica —la tercera reunión presencial entre ambos mandatarios en menos de un año—, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, confirmó la prórroga de la tregua comercial hasta los primeros días del próximo año. El anuncio clave fue ampliamente replicado por medios internacionales como un alivio inmediato para los mercados mundiales.
Durante el acto oficial, Trump remarcó que se lograron «grandes avances» en los expedientes bilaterales más sensibles y ponderó el Consejo de Comercio creado en su viaje a Pekín en mayo pasado, calificándolo como un mecanismo innovador para nivelar el intercambio bilateral. Asimismo, apeló a la memoria histórica destacando la alianza entre ambos países durante la Segunda Guerra Mundial y la valentía de los pilotos voluntarios estadounidenses que combatieron en suelo chino.
La Inteligencia Artificial bajo control y el fantasma de la «trampa de Tucídides»
Uno de los pilares de la agenda fue la regulación de la Inteligencia Artificial (IA) y la superinteligencia. A través de la red Truth Social, Trump adelantó que la salvaguarda estadounidense será la intervención directa del Departamento de Justicia para mantener bajo férreo control la tecnología. Por su parte, Xi coincidió en la premisa y señaló que ambas naciones, al ser líderes en el rubro, tienen la responsabilidad histórica de garantizar que la IA se desarrolle bajo dominio humano y para el bienestar de la sociedad.
En el plano militar y estratégico, el mandatario chino apeló a conceptos de la ciencia política para asegurar que la «trampa de Tucídides» —el conflicto inevitable entre una potencia hegemónica y una emergente— puede y debe evitarse. Xi fijó como «línea roja» la prevención de choques directos, confirmando que las Fuerzas Armadas de ambas potencias mantienen canales abiertos de comunicación para la gestión de crisis, al tiempo que ofreció intensificar la cooperación conjunta en materia de seguridad, combate al narcotráfico y aplicación de la ley.
