En 1915 un piloto trajo un aeroplano desde Buenos Aires para los festejos españoles, pero el viento patagónico destruyó la máquina.
A más de un siglo de aquellos acontecimientos que marcaron a la Patagonia profunda, la historia oficial guarda episodios insólitos sobre los albores de la aeronáutica nacional.
El primer intento de vuelo en Trelew: un avión, dos accidentes y una historia olvidada
Ocurrió entre octubre y noviembre de 1915, cuando una enorme expectativa comunitaria se transformó en frustración y sorpresa colectiva. En el marco de los festejos organizados por la Sociedad Española de Socorros Mutuos —institución fundada en 1908 que celebraba su aniversario con actividades conmemorativas tras el cincuentenario de la llegada de los colonos galeses—, la comisión directiva encabezada por José Sánchez Atienza y el doctor José María Borrero decidió contratar una exhibición aérea sin precedentes para deslumbrar a los vecinos de Trelew.
La compleja hazaña de trasladar un frágil aeroplano desde Buenos Aires hasta la región fue gestionada con el valioso apoyo de la sede central y el socio José Menéndez, quien coordinó el envío gratuito en el vapor «Asturiano» con destino a Puerto Madryn.
La máquina despertaba un asombro absoluto en una época donde la aviación daba sus primeros pasos en el país. Sin embargo, la geografía patagónica y sus implacables ráfagas de viento se convertirían en un obstáculo insalvable para el piloto Francisco Sánchez, encargado de protagonizar la osada demostración.
Choque contra postes y el dramático final que destruyó la aeronave
Las dificultades climáticas se hicieron notar desde el primer momento. Tras un intento suspendido el 11 de octubre debido a tres horas de fuertes vientos que obligaron a cancelar la exhibición prevista frente a los vecinos, el nuevo intento se programó para la mañana del domingo 17 de octubre.
En plena maniobra, el aeroplano se desvió bruscamente e impactó de lleno contra los alambres de un poste telefónico situado en la intersección de las calles Belgrano y J. A. Roca,provocando la rotura de una de las hélices. Lejos de abandonar la misión, el piloto aguardó la llegada de un repuesto enviado expresamente desde Buenos Aires para intentar reparar la aeronave.
El desenlace definitivo tuvo lugar durante la tarde del 11 de noviembre de 1915. Con el viento soplando con fuerza y una multitud expectante presenciando la escena, Sánchez aceleró el motor para intentar elevarse. El aparato apenas logró mantenerse unos pocos metros en el aire antes de perder el control y precipitarse violentamente sobre unas matas del campo, quedando completamente destruido.
Afortunadamente, el aviador salió ileso del violento impacto, poniendo fin a la fallida incursión aérea mientras los festejos de la colectividad continuaban con kermesses y fuegos artificiales.
