Polo naval en la Patagonia: los astilleros de Comodoro Rivadavia suman inversiones por US$ 15 millones y reciben su primer buque. Con una inyección de capital que superó las previsiones iniciales de la licitación, la recuperación integral del predio portuario avanza a paso firme.
Ya se encuentra en reparaciones el primer barco de gran porte, consolidando una infraestructura estratégica para la industria naval y pesquera patagónica.
El proyecto de puesta en valor del astillero de Comodoro Rivadavia experimentó un salto cualitativo al registrar una inversión cercana a los 15 millones de dólares, superando los 10 millones estipulados originalmente en los pliegos licitatorios. La noticia fue confirmada por la titular de la Administración Portuaria local (APPCR), Digna Hernando, quien destacó los avances logrados a poco más de un año del inicio de los trabajos de reconstrucción.
Llegada del primer buque y puesta a punto del sincrolift
El hito más relevante de esta nueva etapa operativa es el arribo del Marcala Primero, una embarcación de 52 metros de eslora que ya se encuentra amarrada en el puerto y recibiendo tareas de reparación inicial.
Mientras los operarios ejecutan labores complementarias con el buque en el agua, se ultiman los detalles técnicos para que el sistema de sincrolift quede plenamente operativo y permita realizar los trabajos de mantenimiento mayor en tierra firme.
Una reconstrucción desde las cenizas y mejoras estructurales
Los trabajos en el predio debieron encararse tras un prolongado período de abandono que dejó las instalaciones expoliadas por hechos de vandalismo, incluyendo el robo total del tendido eléctrico y el cableado de los 12 motores que gobiernan el sistema de elevación.
La magnitud de la obra requirió:
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La reconstrucción integral de piezas mecánicas y del edificio administrativo.
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La instalación de 456 pilotes de Armagón para consolidar el terreno y reinstalar las vías del sistema.
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La superación de los problemas de diseño original que carecían de portabilidad y exponían a las estructuras a riesgos de hundimiento bajo el peso de las embarcaciones.
Capacidad operativa para la flota patagónica
El sistema opera mediante un dique seco dotado de un sincrolift —una plataforma que eleva las embarcaciones hasta la superficie terrestre—, desde donde el buque es posicionado sobre un carro que se desplaza por rieles hacia la grada de trabajo.
Con una capacidad diseñada para recibir barcos de más de 52 metros, el astillero se posiciona para abastecer a gran parte de la flota pesquera que opera en el Mar Argentino. Esto incluye tanto a la flota amarilla de Chubut como a los buques poteros de gran porte dedicados a la captura de calamar y a embarcaciones de carácter deportivo, dinamizando la economía regional y generando empleo calificado.
