El municipio aplica protocolos internacionales para la disposición de ballenas muertas en la costa. El retiro de carcasas de ballenas muertas en la franja costera de Puerto Madryn representa un severo desafío logístico para los equipos municipales debido al enorme porte de los ejemplares, que llegan a pesar hasta 40 toneladas.
Ante la imposibilidad técnica de trasladar los restos con maquinaria pesada sin dañar el equipamiento ni cruzar por la zona urbana, las cuadrillas aplican protocolos internacionales de entierro de emergencia en sectores alejados como Playa Paraná y Cerro Avanzado.
En diálogo con #LA17, el licenciado en gestión ambiental e integrante de Refaunar, Víctor Fratto, detalló las dificultades operativas del trabajo en campo y explicó que la metodología utilizada toma como referencia las normativas implementadas en países como Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos.
«Cuando un animal, por el porte que tiene, no se lo puede trasladar a un sitio de disposición final, entonces se lo entierra en cercanía. No podés llevarla ni 20 metros, porque no la podés arrastrar ni con 5 máquinas. Las máquinas están tironeando, cortan lingas y se rompen por el peso que tiene el animal», fundamentó Fratto.
Procedimiento sanitario y canal de reporte al 103
La técnica contempla la apertura de fosas y la cobertura con capas de tierra en la misma playa para acelerar la descomposición natural y prevenir riesgos epidemiológicos en los espacios públicos. En caso de que las mareas o la dinámica del terreno dejen al descubierto gases o líquidos lixiviados, los vecinos deben comunicarse a la línea 103 de Defensa Civil para que las cuadrillas intervengan reaplicando material sobre la carcasa.
Investigaciones científicas y veda por Marea Roja
En paralelo, los laboratorios de Trelew y el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) en Mar del Plata avanzan en el procesamiento de muestras biológicas de vallenatos y ejemplares adultos hallados en el Golfo Nuevo. Los equipos dirigidos por la Dra. Marcela Uhart analizan la presencia de toxinas lipofílicas asociadas a la marea roja, así como la prevalencia de la bacteria Erisipela.
Desde los organismos científicos descartaron enfáticamente las versiones que circularon en redes sociales sobre supuestos vínculos de las muertes con sonares militares, sismos o trazados de gasoductos, e instaron a la población a informarse mediante partes oficiales. Por su parte, la Secretaría de Ambiente mantiene la veda para la extracción y consumo de moluscos bivalvos en Puerto Madryn y Punta Pardelas debido a los niveles de toxinas registrados en los golfos Nuevo y San José.
