Este viernes 30 de octubre, el planeta entero celebra el nacimiento de una de las máximas deidades del deporte mundial: Diego Armando Maradona cumpliría 66 años.
Nacido en Lanús allá por 1960 y criado en el potrero inolvidable de Villa Fiorito, el «10» forjó un camino glorioso marcado por la gambeta endiablada, la mística intacta y una zurda mágica que cambió para siempre el destino del fútbol nacional e internacional.
Del potrero en Fiorito a la conquista total de Italia y el mundo
Su viaje monumental comenzó el 20 de octubre de 1976, cuando con tan solo 15 años debutó en Primera División vistiendo la camiseta de Argentinos Juniors. Tras deslumbrar en el Bicho, en 1981 recaló en Boca Juniors para gritar campeón del Torneo Metropolitano. Tras un vertiginoso paso por el Barcelona español, desembarcó en 1984 en el Napoli, club donde se transformó en un símbolo eterno de resistencia popular y fútbol puro.
En tierras italianas protagonizó una era dorada al cosechar dos Scudettos (1986-87 y 1989-90), la Copa Italia, la Copa de la UEFA y la Supercopa italiana. La huella de Pelusa en Nápoles trascendió la pelota para convertirlo en un héroe venerado hasta nuestros días.

México 86, el Gol del Siglo y un legado imborrable en el tiempo
Sin embargo, su consagración máxima ante los ojos del mundo llegó con la Selección Argentina en el Mundial de México 1986. Bajo la conducción técnica de Carlos Bilardo y con el brazalete de capitán, Diego firmó una actuación memorable. Frente a Inglaterra, en aquellos cuartos de final históricos, inmortalizó la picardía de «La Mano de Dios» y maravilló a la humanidad con el «Gol del Siglo», la jugada más magistral jamás vista en una Copa del Mundo.
Llevó también a la Argentina a la final de Italia 1990 —donde cayó ante Alemania Federal— y disputó su último Mundial en Estados Unidos 1994. Tras vestir las camisetas del Sevilla y Newell’s Old Boys, retornó a su querido Boca en 1995 para colgar los botines profesionalmente un 25 de octubre de 1997 en un superclásico contra River. Años más tarde asumió como DT de la Albiceleste en Sudáfrica 2010.

Aunque su partida física aconteció el 25 de noviembre de 2020 a sus 60 años, el mito maradoniano se mantiene intacto. A 66 años de su nacimiento, el ídolo inmortal sigue vive en la memoria, el amor y la pasión de generaciones enteras de futboleros.
