El presidente de CAME, Ricardo Diab, alertó sobre el cierre de comercios y la pérdida de empleo formal ante el desplome de las ventas. Por su parte, la industria fabril registró una contracción interanual del 4,9%.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) volvió a encender las alarmas frente a la profunda recesión que atraviesa el sector comercial e industrial del país. Desde la entidad denunciaron que la falta de financiamiento, la pérdida del poder adquisitivo y la ausencia de políticas oficiales para incentivar la demanda interna están empujando al cierre de comercios y a una destrucción sostenida del empleo de calidad.
El presidente de CAME, Ricardo Diab, remarcó que las propuestas elevadas al Poder Ejecutivo no han obtenido recepción ni diálogo directo hasta el momento. Si bien reconoció como aspectos positivos la búsqueda de equilibrio fiscal y la contención inflacionaria, advirtió sobre el severo impacto que genera este esquema en el entramado productivo de las pequeñas y medianas empresas.
«No hay forma de incentivar el consumo sin plata en los bolsillos»
En declaraciones televisivas, el titular de la entidad detalló los factores estructurales que paralizan las ventas en el sector privado y remarcó las dificultades de competir en un mercado que abre sus importaciones sin financiamiento interno:
«El consumo está cayendo desde hace muchos meses de forma consecutiva, lo que hace que muchas pymes cierren o hagan otras actividades. No tienen financiamiento y no consiguen crédito», expresó Ricardo Diab.
El dirigente empresarial hizo hincapié en la imposibilidad de sostener esquemas de ventas en cuotas a largo plazo con tasas viables, al tiempo que cuestionó la falta de interlocución con las autoridades nacionales:
«No hay forma de incentivar el consumo sin plata en los bolsillos ni financiamiento para comprar», enfatizó el titular de CAME. Y agregó: «No tenemos respuestas del Gobierno a nuestros mensajes. No hay un interlocutor que se interese por lo que decimos. El tejido social está crujiendo y pasándola mal».
Entre las principales problemáticas expuestas por la entidad figura también la competencia desleal por contrabando e informalidad, la rigidez en los controles fiscales sobre comercios establecidos y la urgencia de establecer una nueva matriz impositiva que reemplace regímenes que consideran insuficientes para la realidad pyme.
Caída libre de la industria pyme y destrucción del empleo registrado
El diagnóstico de CAME se alinea con las cifras difundidas en el último Informe de Coyuntura Industrial elaborado por Industriales Pymes Argentinos (IPA). La medición registró una caída de la producción fabril del 4,9% interanual y un retroceso del 5% respecto del mes previo, afectando a 12 de los 16 rubros relevados.
Las ramas industriales con retrocesos más pronunciados fueron:
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Maquinaria y equipo: Se desplomó un 26,7%.
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Textiles e indumentaria: Registró una baja del 15,9%.
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Productos minerales no metálicos: Cayó un 12,6%.
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Alimentos y bebidas: Mostró un leve retroceso del 0,5%.
Paralelamente, la utilización de la capacidad instalada en las plantas fabriles se redujo al 58,2%. Esta paralización productiva se trasladó directamente al mercado laboral: durante el último año el sector contabilizó la pérdida de 62.073 empleos formales (-5%), acumulando un recorte de más de 105.000 puestos de trabajo registrados en la comparación contra fines de 2023. Ante este escenario, la masa laboral desplazada migró mayoritariamente hacia el cuentapropismo, el monotributo y el trabajo en aplicaciones de envíos o transporte.
