Impulsada por la intensificación de las operaciones en Vaca Muerta, la extracción de crudo no convencional compensó holgadamente la caída del 8% en los yacimientos tradicionales durante agosto. El sector hidrocarburífero se consolida como el principal motor del índice industrial minero en el país.
La brecha operativa en el mapa energético argentino volvió a profundizarse en agosto. Según los últimos datos del sector y los indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la extracción de petróleo no convencional registró un fuerte incremento interanual del 26,9%, en claro contraste con la producción convencional, que experimentó una retracción del 8,0% en el mismo período.
Como consecuencia directa de este ritmo de expansión a dos velocidades, el crudo proveniente de formaciones de esquisto (shale oil) pasó a representar siete de cada diez barriles de petróleo extraídos en el territorio nacional.
El gas sigue la misma tendencia en Vaca Muerta
El comportamiento desigual entre las técnicas de extracción también se verificó en la producción de gas natural:
-
Gas no convencional: Registró una expansión interanual del 3,1%, lo que le permitió alcanzar una participación cercana al 70% del total nacional.
-
Gas convencional: Experimentó un marcado descenso del 11,2% interanual, ratificando el declive natural de las cuencas maduras.
La rápida penetración y eficiencia operativa en la Cuenca Neuquina no solo amortigua el declive de los yacimientos tradicionales, sino que impulsa a la Argentina a registrar volúmenes de extracción históricos.
Impacto en la cadena de valor y logística regional
La mayor actividad en los bloques hidrocarburíferos comenzó a derramar dinamismo sobre toda la cadena de proveedores y servicios industriales. La demanda de prestaciones para perforación, completación de pozos y mantenimiento registró una sólida recuperación mensual, reflejando la continuidad de los planes de inversión del sector privado.
En este marco, los indicadores del INDEC confirman que la explotación de petróleo y gas natural se mantiene como el sostén fundamental de la actividad industrial minera del país, apuntalando tanto el abastecimiento interno como la capacidad exportadora a través de nuevas obras de infraestructura de transporte.
