La economía argentina enfrenta un preocupante enfriamiento que enciende las alarmas en el mercado financiero y político.
La Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) emitió un duro informe técnico en el que recortó drásticamente las proyecciones de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para el año 2026, ubicándolo por debajo del 1,5%. Este importante freno confirma la tendencia negativa que ya venían anticipando el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central y el Fondo Monetario Internacional (FMI), recortando expectativas desde el 3,5% previo hasta la zona del 2,1%, escenario que añade una seria preocupación sobre la sustentabilidad política del gobierno de Javier Milei.
Dos trimestres en rojo, estancamiento en servicios y estricto rigor fiscal
La economía transitó un tercer trimestre sumamente débil que habría repetido una variación desestacionalizada negativa del PBI, lo que técnicamente confirma el ingreso formal del país en un proceso de recesión entre el segundo y tercer trimestre. La fundación detalló que el crecimiento interanual del segundo semestre no superaría el 0,6% (frente al 2,3% registrado en el primer semestre), alejando definitivamente las metas optimistas de entre el 3% y 5% estimadas a comienzos de año. La causa principal de este estancamiento responde a la desaceleración en la producción de bienes y, de manera determinante, al crecimiento nulo en el sector de servicios.
A pesar del complejo panorama, la consultora aclaró que no se prevé un ciclo recesivo prolongado, siempre que se mantengan los pilares que impulsan la actividad como la minería, el agro, la estabilidad de depósitos bancarios y una paulatina recuperación desde el piso en la industria exportadora y la obra pública. Sin embargo, advirtió que el rigor del programa oficial impide acelerar la actividad: «En cualquier caso, es poco probable que la economía pueda mostrar en este 2026 una tasa de expansión mayor al 1.5%, puesto que el objetivo de estabilización que domina en la agenda del gobierno no permite desvíos para expandir el gasto fiscal, ni un aumento de la emisión por la compra de reservas».
Qué pasará en 2027 y los condicionantes clave para el futuro
De cara al año 2027, las proyecciones de FIEL ubican una tibia recuperación de la actividad económica en torno al 2%, una cifra que califican como reducida y sujeta a hipótesis altamente demandantes. El informe remarca que este rebote estará supeditado a variables de alta volatilidad: el impacto de las condiciones climáticas sobre las cosechas agrícolas, las oscilaciones de los precios internacionales y la continuidad del crecimiento mundial.
Asimismo, la consultora condiciona el éxito de las metas a que no ocurran corridas sobre los depósitos del sistema financiero y a que las expectativas políticas converjan en que la administración que asuma a finales de 2027 sostenga de forma inquebrantable el equilibrio fiscal, la apertura de mercados y el ancla cambiaria para contener la inflación.
