Tras vencer el plazo de intimación otorgado al Reino Unido, la Cancillería solicitó medidas cautelares urgentes ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para paralizar la explotación del yacimiento «Sea Lion» en la Cuenca Norte.
El Gobierno argentino elevó este martes una presentación formal ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo, Alemania, solicitando la prescripción de medidas provisionales para frenar de manera inmediata las actividades de explotación de hidrocarburos impulsadas de forma unilateral por el Reino Unido en el proyecto «Sea Lion», ubicado en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte.
La medida cautelar se concretó tras el vencimiento del plazo de intimación otorgado por la Cancillería al gobierno británico encabezado por el primer ministro Andy Burnham. La acción jurídica se encuadra dentro del procedimiento arbitral iniciado por la Nación el pasado 28 de septiembre, bajo el amparo del Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), buscando resguardar los recursos naturales del Atlántico Sur y evitar daños ambientales irreversibles en la zona en disputa.
Mapeo de la acción judicial ante Hamburgo y el pedido de la Oficina del Presidente
Mediante un comunicado firmado por el presidente Javier Milei, la Oficina del Presidente detalló los fundamentos centrales de la presentación internacional:
“Busca preservar los derechos soberanos argentinos sobre su plataforma continental y evitar que las actividades autorizadas de manera unilateral e ilegal por el Reino Unido agraven la controversia reconocida por las Naciones Unidas”, remarcaron desde el Poder Ejecutivo.
La solicitud judicial se apoya en el Artículo 290, inciso 5, de la CONVEMAR, mecanismo que habilita a las partes intervinientes a requerir medidas urgentes mientras se constituye el tribunal arbitral definitivo. El documento oficial ratificó además que “por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”, enfatizando la imprescriptibilidad de la soberanía nacional sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Los cuatro requerimientos de la Cancillería contra la explotación británica
El canciller Pablo Quirno ponderó “la estrategia integral impulsada por el Presidente Javier Milei para defender los recursos en la Plataforma Continental argentina”, calificando como un “hecho sin precedentes” el reclamo formal ante el tribunal con sede en Alemania.
En detalle, la representación argentina solicitó al tribunal internacional cuatro puntos de acción inmediata dirigidos al gobierno de Burnham:
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Suspensión de actividades: Impedir el inicio o la continuidad de la explotación petrolera asociada al proyecto «Sea Lion».
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Resguardo de datos: Que el Reino Unido “se abstenga de utilizar la información obtenida durante la exploración de los recursos naturales de las áreas marítimas en disputa en perjuicio de los derechos de la República Argentina”.
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Protección ecológica: Cese de las acciones que impidan a la Argentina cumplir sus obligaciones de conservación marina estipuladas en los artículos 192 y 194 de la CONVEMAR.
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Freno a nuevos permisos: Que la administración británica no otorgue nuevas licencias de exploración o explotación ni adopte medidas que agraven el diferendo diplomático.
Convocatoria a las negociaciones bilaterales
Pese a la escalada en los estrados internacionales, la diplomacia argentina reiteró su disposición al entendimiento pacífico conforme a las resoluciones vigentes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
“Invitamos al Reino Unido a retomar la mesa de negociación bilateral para encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía, tal como lo establecen las resoluciones de las Naciones Unidas. Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”, concluyó Quirno.
