En un mano a mano inédito y de colección, el astro argentino se entrevistó a sí mismo para repasar su lucha contra las adicciones, el dolor por su separación de Claudia Villafañe, su amor irrestricto por la pelota y la frase que soñó para su propia lápida.
En el marco del 66° aniversario del natalicio de Diego Armando Maradona, el recuerdo popular no solo rescata sus glorias dentro del campo de juego, sino también sus hitos en la televisión nacional. Entre ellos, la emisión de La Noche del 10 en 2005 permanece como un fenómeno mediático sin precedentes: el único ciclo conducido por un astro futbolístico que combinó figuras internacionales como Lionel Messi, Pelé, Enzo Francescoli o Charly García con un formato que mezclaba fútbol-tenis, shows en vivo y picos de audiencia los lunes por la noche.
Sin embargo, la gema más recordada de las 13 entregas del programa producido por Canal 13 fue el espejo televisivo en el que Maradona dialogó con Maradona. Mediante un montaje audiovisual de preguntas y respuestas grabadas por separado, el «10» desplegó una confesión a corazón abierto sobre los aspectos más íntimos y dolorosos de su vida.
La lucha contra las adicciones y las «ventajas» en el fútbol
Durante el ida y vuelta, Diego no esquivó los momentos más oscuros de su trayectoria y abordó su adicción a las drogas, desmitificando la idea de una ventaja deportiva y exponiendo el drama social del consumo:
«Me arrepiento de no haber podido dar el cien por cien en el fútbol porque, cuando se habla de droga en el fútbol, yo di ventajas; con la cocaína daba ventaja, Diego. Nos drogábamos, no dormíamos, nos consumíamos y después teníamos que salir a la cancha. Entonces, cuando se habla de droga en el fútbol, cuidado: yo di ventaja, yo no saqué ventaja deportiva», afirmó el astro.
Al recordar el proceso para alejarse del consumo y la contención de su entorno familiar, Maradona remarcó el rol determinante de sus hijas Dalma y Gianinna, su madre y su exesposa Claudia Villafañe, a quien definió como «de fierro». Sin embargo, lanzó una dura crítica hacia la falta de políticas de contención para los jóvenes vulnerables:
«Vos te acordás de que cuando íbamos al doctor famosísimo nos cobraba 150 dólares la consulta. ¿Qué pibe hoy, en un barrio de Argentina, tiene 150 dólares para una consulta para salir de la droga? Entonces, mientras haya dirigencia política que se haga rica con la droga, los chicos lamentablemente no van a salir de la droga», sentenció.
Al ser consultado sobre el tiempo que llevaba sobrio en aquel momento de 2005, respondió entre risas y complicidad consigo mismo: «No te hagas el boludo, Diego, que sí nos drogábamos juntos; hace un año y medio que no nos drogábamos».
El amor por Claudia Villafañe, la culpa y la visión de su vejez
Otro de los tramos más conmovedores de la autoentrevista estuvo dedicado a su núcleo familiar. Maradona asumió de forma directa la responsabilidad por el final de su matrimonio con Claudia Villafañe, quien se desempeñaba como una de las productoras del programa:
«Tengo toda la culpa, llené el cartón. Tiene toda la razón del mundo. También uno tiene a veces derecho a equivocarse; yo me equivoqué y pagué un alto precio: haberme perdido el amor de mi vida. Perdí las mañanas con mis hijas, y es lo que me duele», confesó.
Ante la pregunta de qué le diría a la madre de sus hijas si estuvieran a solas, combinó su clásico humor con la nostalgia: «Que tengo unas ganas bárbaras de hacer el amor… Yo le diría que la sigo amando, nada más, pero cuando uno tira tanto la cuerda, al final se rompe, y se rompió».
En cuanto a cómo imaginaba el paso de los años, proyectó un futuro rodeado de sus nietos en La Bombonera, aunque lamentó no poder envejecer en pareja: «No puedo soñar con envejecer con Claudia porque no tengo ninguna posibilidad, pero era lo que soñaba. De todas maneras, envejecer con mis nietos ya sería morir una muerte tranquila».
El sueño de la Selección y el mensaje para su propia lápida
Hacia el cierre del icónico pasaje, la entrevista abordó dos de las aristas más representativas de su figura: el anhelo de dirigir al seleccionado nacional y la gratitud eterna hacia la pelota. Respecto al equipo albiceleste, reconoció: «Es el sueño más grande que tengo y que sabés que lo tenemos. Siempre nos dijeron que la puerta estaba abierta, pero nunca nos dieron la llave».
Finalmente, en uno de los momentos más poéticos y recordados de la historia de la televisión argentina, el Maradona conductor le preguntó al Maradona entrevistado qué se diría a sí mismo en el día de su despedida física:
«Gracias por haber jugado al fútbol, porque es el deporte que me dio más alegría, más libertades, como tocar el cielo con las manos. Gracias a la pelota. Sí, pondré una lápida: ‘Gracias, gracias a la pelota'», concluyó el capitán del seleccionado campeón en 1986.
