Aunque figuras del Gabinete se mostraron con una docena de gobernadores en Rosario, las negociaciones políticas están congeladas en el Congreso. Las diferencias por los armados electorales y la falta de los 37 votos en el Senado amenazan con postergar la reforma para el año próximo.
La Casa Rosada buscó exhibir este jueves un fuerte gesto de cercanía política con mandatarios provinciales aliados durante la primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) en Rosario. Sin embargo, detrás de la buena sintonía institucional, las tratativas por el futuro de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) continúan empantanadas en el Congreso de la Nación, al punto de que en el propio oficialismo ya no descartan que la discusión deba trasladarse a 2027.

Del encuentro en suelo santafesino participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, junto a doce gobernadores dialoguistas encabezados por el anfitrión Maximiliano Pullaro. A pesar del despliegue de alto nivel, la agenda electoral estuvo ausente en la mesa de discusión. Un funcionario que formó parte de la comitiva admitió que los intercambios se enfocaron exclusivamente en el impacto del RIGI sobre las Pymes y la minería, mientras que desde el entorno de uno de los mandatarios confirmaron que “de la suspensión de las PASO no se habló nada”.
Falta de acuerdos territoriales y fricciones en la mesa política
La paralización de la iniciativa radica en las exigencias de los mandatarios provinciales, quienes condicionan su acompañamiento a que el Ejecutivo respete la territorialidad y la representación parlamentaria en los armados de lista para los próximos comicios. Esta traba expuso además marcadas internas dentro del propio Gabinete nacional. Por un lado, un sector compuesto por Luis Caputo, Patricia Bullrich, Santiago Caputo y Diego Santilli pugna por sellar un entendimiento rápido; por el otro, la vertiente conducida por Eduardo y Martín Menem prefiere no ceder margen de maniobra ni poder de presión antes de tiempo.
Esta tensión interna y la falta de certezas sobre las alianzas mantienen en alerta a los referentes provinciales. Un gobernador involucrado de manera directa en las conversaciones con Balcarce 50 fue tajante al describir la situación:
“La verdad que no creo que se trate en el corto plazo. No veo que haya acuerdo”, reconoció uno de los mandatarios en plenas negociaciones con La Libertad Avanza.
Frente a este escenario, un sector de la conducción oficialista no descarta que la suspensión de las primarias se termine definiendo recién en febrero de 2027. Si bien esa opción choca de frente con las recomendaciones de la Justicia Electoral respecto a no alterar las reglas del juego al inicio del año comicial, en el Gobierno apelan a antecedentes recientes:
“Sería desprolijo, pero posible. Fue lo que pasó en 2025”, admitieron desde el oficialismo sobre la postergación que ya sufrió el sistema primario en el último turno legislativo. Sin embargo, otras voces dentro del Gabinete rechazaron esa alternativa al señalar que “eso fue una excepción que no estuvo bien y fue muy criticado”, ratificando la intención de impulsar el debate en extraordinarias entre noviembre y diciembre.
Los números en el Senado y el rol clave de Mauricio Macri
Para reformar el régimen electoral, el oficialismo necesita una mayoría absoluta de 37 bancas en la Cámara alta. Sumando a sus 20 senadores propios, a los diez del radicalismo y a los tres del PRO, La Libertad Avanza aún requiere el apoyo de al menos cuatro legisladores de bloques provinciales para alcanzar la media sanción. Sin embargo, fuentes cercanas a las negociaciones advirtieron sobre el riesgo de seguir dilatando los plazos:
“Algunos gobernadores dicen de ir a febrero, otros que no. Todo pasa por los acuerdos electorales. Si el Gobierno avanza y cierra los acuerdos, las PASO las puede sacar. Mientras más los postergue, más se complica la cancha”, advirtió una fuente de la mesa política del Ejecutivo. En esa misma línea, otro integrante fue concluyente: “Si no sale en estas próximas semanas, no sale directamente”.
La postura del PRO también resulta determinante para el desenlace de la medida. La bancada conducida en las sombras por el expresidente Mauricio Macri dejó en claro que no respaldará la reforma hasta que la Casa Rosada destrabe de manera integral las demandas de las provincias. Ante esta dependencia directa, en los pasillos de Balcarce 50 reconocen la influencia del exmandatario sobre la definición del articulado:
“Macri define. Si Macri no quiere, se veta”, sintetizaron desde el seno del Gobierno sobre la viabilidad final de la suspensión.
