En el marco de su gira por España, el Presidente ratificó la soberanía argentina sobre el archipiélago por la vía diplomática y descartó cualquier solución bélica. Además, lanzó un fuerte aviso a las compañías internacionales que operen en las islas sin autorización continental.
Durante su participación en el Nueva Economía Fórum de Madrid, el presidente Javier Milei fijó la postura oficial de la Argentina respecto del diferendo por el Atlántico Sur. El mandatario insistió en que las Islas Malvinas son argentinas «por derecho, por historia y por geografía» y advirtió sobre las implicancias geopolíticas de la presencia del Reino Unido en la zona, al tiempo que ratificó que el reclamo continuará exclusivamente por los canales pacíficos.
En su disertación en la capital española, el Jefe de Estado reafirmó que el reclamo de soberanía «no está bajo ningún tipo de discusión» y recordó que el territorio perteneció históricamente a España antes de la expulsión de la población argentina a manos de las fuerzas británicas.
“Nosotros no creemos en las soluciones bélicas. Es un reclamo de tipo diplomático”, afirmó Milei al rechazar cualquier hipótesis de conflicto militar para recuperar el archipiélago.
En esa misma línea, el Presidente manifestó su confianza en la persistencia del Estado argentino en los foros internacionales:
“Seguiremos negociando hasta que nos devuelvan las islas, porque nosotros somos los legítimos dueños”, agregó el mandatario nacional.
Advertencia económica para inversores en Malvinas y Vaca Muerta
Además de resaltar el aspecto diplomático, Milei vinculó la disputa territorial con los recursos estratégicos del país e hizo foco en las empresas multinacionales que intentan desarrollar actividades comerciales u operaciones offshore en las islas bajo autorización del gobierno colonial británico.
En un pasaje central de su exposición, el Presidente planteó que los riesgos geopolíticos y demográficos que atraviesa el Reino Unido transforman su presencia en el Atlántico Sur en una amenaza para toda la región, y trazó un límite claro para los negocios energéticos en el continente:
“Aquellos que quieran hacer negocios en Malvinas a alto riesgo, no les vamos a permitir hacer negocios a bajo riesgo dentro del continente, no podrán hacer negocios en Vaca Muerta, es muy simple”, sostuvo enfático.
Con esta declaración, la Casa Rosada combina el rechazo formal a la vía militar con un mecanismo de presión económica directa contra las corporaciones internacionales que proyectan inversiones en el Atlántico Sur sin la validación del Gobierno argentino.
