En un emotivo y enérgico encuentro institucional celebrado en la Cámara de Diputados de la Nación, legisladores del bloque Unión por la Patria encabezaron un homenaje y acto de condena al cumplirse tres años del brutal ataque del grupo terrorista Hamas contra el Estado de Israel.
La jornada, liderada por los diputados Pablo Yedlin, José Glinski y Kelly Olmos, sirvió para alzar la voz contra el extremismo y ratificar un compromiso inquebrantable con la memoria, la paz y la erradicación del terrorismo a nivel global.
Fuerte rechazo institucional y acompañamiento de la comunidad judía.
El evento parlamentario contó con un amplio respaldo de dirigentes y referentes de la diplomacia y de la comunidad judeoargentina. Entre las personalidades presentes destacaron el senador nacional Juan Manzur, autoridades de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), representantes diplomáticos de la Embajada de Israel en la Argentina, miembros del Congreso Judío Latinoamericano y autoridades del Centro Ana Frank Argentina.
Durante su intervención el diputado Pablo Yedlin fue categórico al calificar la masiva incursión del grupo islámico como «el peor pogromo desde la barbarie nazi», recordando que dicha definición remite al linchamiento y matanza premeditada de un grupo étnico o religioso. En ese sentido, el legislador enfatizó: «Reivindicamos el derecho del pueblo judío a su estado en la tierra de Israel, condenamos al terrorismo y nos comprometemos por la paz».
A tres años de la masacre de Hamas y el recuerdo de los cautivos.
El acto recordó la cruenta embestida llevada a cabo por la organización terrorista contra ciudades, poblados y granjas colectivas en el sur de Israel, la cual dejó un saldo trágico de aproximadamente 1.200 personas asesinadas y cerca de 250 secuestradas, entre las cuales figuraron unos 20 ciudadanos argentinos.
En un clima de profunda consternación, los presentes recordaron el estremecedor caso de los cautivos de origen nacional, entre los que se encontraba el rehén más joven del conflicto, el bebé Kfir Bibas —de apenas 9 meses al momento del secuestro—, raptado junto a sus padres y su hermano Ariel. La conmemoración en el Congreso reafirmó el reclamo por la paz duradera y el fin del terrorismo internacional.
