Francia atraviesa días de fuerte incertidumbre política en medio del debate por un ajuste fiscal que incluye recortes, congelación de beneficios y hasta la supresión de feriados.
El primer ministro François Bayrou afronta una moción de confianza prevista para el 8 de septiembre, que podría definir no solo su futuro político, sino también el de Emmanuel Macron.
A pesar de que las proyecciones anticipan un rechazo en la Asamblea Nacional, Bayrou confía en un giro de último momento: “Estoy convencido de que las cosas van a cambiar en los próximos once días”, aseguró en declaraciones recientes.
La deuda, el centro de la crisis
El jefe de Gobierno advirtió que la situación financiera francesa es crítica. Recordó que los intereses de la deuda, que eran de 30.000 millones de euros a inicios de la década, se duplicaron a 60.000 millones en 2024 y podrían superar los 100.000 millones anuales en pocos años si no se aplican reformas drásticas.
Entre las propuestas más polémicas figura la eliminación de dos feriados, medida que aportaría un ahorro de 4.000 millones de euros. Sin embargo, este punto generó un rechazo social y político generalizado, desplazando la atención del debate sobre la necesidad de un ajuste presupuestario más amplio.
Oposición firme y bloqueada
El arco opositor, desde la izquierda hasta la extrema derecha, ya adelantó que votará en contra de Bayrou. La Francia Insumisa (LFI) y los Ecologistas rechazaron incluso participar en la reunión convocada por el primer ministro para el 1 de septiembre, al considerarla una maniobra dilatoria.
El Partido Socialista acusó a Bayrou de incumplir sus promesas de apertura política, mientras que la Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen confirmó que asistirá al diálogo, pero insistirá en votar contra el Gobierno en la moción.
Macron respalda, pero crece la incertidumbre
En este contexto, Emmanuel Macron respaldó públicamente a su primer ministro. No obstante, la posibilidad de disolver la Asamblea Nacional o convocar elecciones anticipadas sigue en la mesa como hipótesis futura, aunque Bayrou intenta evitarlo.
El ex primer ministro Gabriel Attal advirtió sobre la necesidad de aprobar un presupuesto antes de fin de año y acusó a la oposición de buscar la disolución parlamentaria antes que soluciones concretas.
El 8 de septiembre, una fecha decisiva
La moción de confianza será un momento clave. Si Bayrou no consigue el respaldo necesario, su dimisión abrirá una nueva etapa de inestabilidad política y económica en Francia. El desenlace marcará el rumbo del Gobierno y de la política económica francesa en un año determinante.
Según Infobae, la tensión se acrecienta día a día y la cuenta regresiva hacia la votación genera máxima expectativa en todo el arco político francés.