Epuyén: alertan por «invasión» de pinos tras los incendios forestales.
A un año del devastador incendio del 15 de enero de 2025 en Epuyén, el panorama ambiental en las zonas afectadas genera una profunda preocupación en la comunidad y los organismos de emergencia, advierten los Bomberos Voluntarios.
Lo que a simple vista podría interpretarse como una recuperación del manto verde es en realidad un fenómeno que los expertos califican como una amenaza latente para el ecosistema cordillerano. El crecimiento masivo de especies exóticas está desplazando a la flora nativa y preparando el terreno para siniestros de mayor magnitud en el futuro cercano.
El peligro de las especies exóticas en suelo quemado
Tras el paso del fuego, el escenario quedó servido para la proliferación del pino, una especie con una capacidad de colonización agresiva. Según los especialistas, el incendio eliminó la competencia natural y dejó nutrientes disponibles que estas plántulas aprovechan para crecer con una densidad alarmante: se registran decenas de ejemplares por metro cuadrado. Según El Cordillerano, esta «invasión silenciosa» modifica la estructura del bosque, reemplazando la biodiversidad original por un monocultivo altamente combustible.
Un círculo vicioso de fuego y combustible forestal
Desde el cuartel de Bomberos Voluntarios advirtieron que este proceso no es inofensivo. Las plántulas que hoy parecen pequeñas alcanzarán en menos de dos décadas una densidad tal que formarán masas forestales continuas.
Esta acumulación de biomasa inflamable garantiza que los incendios futuros sean mucho más severos, rápidos e imposibles de controlar. El fuego genera el escenario para el pino, y el pino, a su vez, genera el escenario para un incendio aún más devastador, cerrando un ciclo que destruye sistemáticamente el ecosistema nativo de Chubut.
Urgencia de manejo temprano y prevención ambiental
La clave para romper este ciclo reside en el manejo forestal inmediato. Los brigadistas e ingenieros forestales coinciden en que no se debe esperar a que los ejemplares maduren; la intervención debe ser ahora, cuando las plántulas son vulnerables.
Sin un plan de raleo y extracción de estas especies invasoras, las áreas protegidas de la región perderán su capacidad de regeneración natural, quedando condenadas a ser foco de nuevos desastres ambientales que pondrán en riesgo, una vez más, a las localidades de la Comarca Andina.




