Durante años, la Patagonia tuvo un acceso privilegiado a uno de los mercados más exigentes del mundo para la carne bovina. Ese diferencial comercial comienza a cambiar a partir de una decisión sanitaria tomada en Japón que amplía el ingreso de carne argentina a todo el país.
La región patagónica era hasta ahora el único origen habilitado para exportar carne vacuna a ese destino. Su condición de zona libre de fiebre aftosa sin vacunación le otorgaba una ventaja frente al resto del territorio argentino, que mantiene el estatus sanitario de libre con vacunación.
Ese esquema comenzó a modificarse tras la aprobación del informe de análisis de riesgo por parte del Consejo de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón. Con esa resolución, el país asiático habilita el ingreso de carne proveniente de regiones argentinas que trabajan bajo el sistema sanitario con vacunación.
De acuerdo con LA17, el cambio representa un punto de inflexión para la estructura exportadora del país. La Patagonia deja de ser el único territorio autorizado para vender carne vacuna a Japón y el resto de las regiones productivas quedan más cerca de acceder a ese mercado.
La decisión llega después de casi veinte años de negociaciones entre ambos países. Durante ese tiempo se desarrolló un intenso intercambio técnico entre especialistas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y autoridades sanitarias japonesas.
El proceso incluyó auditorías, evaluaciones sanitarias y visitas de expertos japoneses a establecimientos argentinos. El objetivo fue verificar sistemas de control, trazabilidad y sanidad animal antes de aprobar el informe que finalmente abrió la puerta a una ampliación del acceso.
Desde el Gobierno nacional destacaron el trabajo conjunto entre la Secretaría de Agricultura, la Cancillería argentina y la Embajada en Japón para destrabar la negociación y avanzar en la apertura del mercado.
El atractivo de ese destino explica el interés por lograr la habilitación. Japón figura entre los mayores importadores de carne bovina del mundo, con compras que superan los 3.100 millones de dólares anuales y cerca de 500 mil toneladas entre carne fresca y congelada.
Para la industria frigorífica argentina, el ingreso pleno a ese mercado representa la posibilidad de diversificar exportaciones y llegar a un consumidor que prioriza la calidad, la trazabilidad y los estándares sanitarios del producto.
Sin embargo, el nuevo escenario también cambia la competencia dentro del propio país. La Patagonia pierde la exclusividad que mantuvo durante años y deberá disputar ese mercado con frigoríficos y productores del norte y del centro argentino.
Aun así, referentes del sector ganadero sostienen que la región mantiene atributos diferenciales vinculados a su perfil sanitario, su sistema productivo extensivo y su posicionamiento en segmentos premium de carne.
El proceso sanitario todavía debe completar algunos pasos administrativos antes de que las exportaciones desde todo el país se concreten plenamente. Pero la aprobación del análisis de riesgo marca el tramo más complejo de la negociación y abre un nuevo escenario para la cadena ganadera argentina.




