El presidente Javier Milei ordenó enviar al Congreso un proyecto de ley para que la Argentina formalice su adhesión al Consejo de Paz (Board of Peace), un organismo internacional creado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Según Noticias Argentinas, será tratada en las sesiones extraordinarias que comienzan el próximo 2 de febrero. La medida busca «abultar el temario» legislativo y reafirma el alineamiento total de la política exterior argentina con la agenda de seguridad de Washington.
La administración libertaria necesitará el aval de ambas cámaras para instrumentar la incorporación formal del país al selecto grupo, cuyo objetivo declarado es promover una «paz duradura» en regiones devastadas por la guerra en Medio Oriente. Con esta jugada política, el gobierno apuesta a consolidar su vínculo estratégico con Estados Unidos, mientras busca avanzar con su cargada agenda legislativa en un período extraordinario corto.
Argentina, ¿un nuevo miembro fundador del «Board of Peace»?
En los últimos días, la cuenta oficial del Consejo de Paz dio la bienvenida a sus países integrantes, entre los cuales figuraba la Argentina. Según la lista publicada, el país se sumaría a otras naciones como Camboya, Albania, Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Bulgaria, Hungría, Egipto, El Salvador e Indonesia, entre otros. El medio Tiempo Argentino detalla que la lista incluye 27 países, siendo Argentina, Paraguay y El Salvador los únicos representantes latinoamericanos.
Es notable que, del total de miembros, pocos son democracias plenas, y Estados Unidos es el único que tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU). Esta composición refleja la naturaleza del organismo como una iniciativa estadounidense por fuera de los canales multilaterales tradicionales. La noticia sobre el envío del proyecto al Congreso surge en un contexto donde, según reporta el mismo medio, la oposición ya exigió la presencia del canciller Pablo Quirno en la Cámara de Diputados para que explique los motivos de esta incorporación.
Una apuesta política en un período legislativo muy ajustado
La estrategia del gobierno es clara: el Ejecutivo busca «abultar el temario» de las sesiones extraordinarias que se extenderán del 2 al 27 de febrero. Reconociendo que hay más objetivos que días hábiles, desde la Casa Rosada aseguran que la idea es avanzar «aunque sea con la media sanción de los temas para conquistar su aprobación completa en marzo».
Esto indica una doble estrategia política: por un lado, forzar el tratamiento del mayor número posible de iniciativas oficialistas en un tiempo récord; por otro, enviar una señal contundente de alineamiento internacional en un tema sensible como la política exterior. La participación argentina en este consejo promovido por Trump se suma a otras señales recientes de acercamiento estratégico con Washington. Por ejemplo, el gobierno confirmó que el país participará de una inusual cumbre de jefes militares de 34 países del hemisferio convocada por Estados Unidos para el 11 de febrero en Washington, una reunión que busca redefinir la estrategia de seguridad regional.
Un marco geopolítico complejo: paz, alianzas y una nueva arquitectura internacional
El llamado Consejo de Paz se inscribe en un panorama geopolítico regional e internacional en plena reconfiguración. Según un análisis del Jewish Council for Public Affairs (JCPA), la administración Trump está impulsando una estrategia ambiciosa para reconfigurar Medio Oriente, que incluye una visión ampliada de los «Acuerdos de Abraham» y un enfoque decidido en contener a Irán. En este marco, la iniciativa busca promover una arquitectura de paz alternativa.
Esta nueva «arquitectura regional» bajo liderazgo estadounidense puede generar tensiones, incluso con aliados cercanos como Israel, quien debe equilibrar su propia seguridad con las prioridades estratégicas de Washington. Al sumarse a este grupo, la Argentina de Milei se posiciona claramente dentro de este esquema de alianzas promovido por Trump, un movimiento que el propio gobierno define como una ratificación del «alineamiento total […] con la agenda de seguridad y política exterior de los Estados Unidos».
La decisión que el Congreso debe tomar
Con el proyecto ya en camino al Parlamento, la pelota está en el tejado de los legisladores. La ratificación requerirá consenso político en un Congreso que recién inicia su período de sesiones extraordinarias y donde el oficialismo buscará imprimirle un ritmo acelerado a su agenda.
Más allá de los tiempos legislativos, la decisión tiene un peso simbólico y estratégico significativo. Adherir formalmente al Consejo de Paz de Trump implica un posicionamiento internacional explícito que, según los analistas, podría tener consecuencias duraderas en la inserción global de la Argentina. El debate parlamentario promete ser intenso, no solo por la naturaleza de la alianza, sino por lo que representa en términos de la soberanía en la política exterior y la definición de los socios estratégicos del país en un mundo cada vez más polarizado.




