El sueño de la ciudadanía italiana para miles de argentinos sufrió un revés histórico
El Tribunal Constitucional de Italia avaló la reforma impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni, que pone fin a la histórica apertura del ius sanguinis sin límites generacionales. A partir de esta decisión, la posibilidad de obtener el pasaporte europeo queda restringida casi exclusivamente a hijos y nietos, dejando fuera a gran parte de los descendientes de tercera o cuarta generación que aspiraban a tramitarla.
Un golpe al «derecho de sangre» tradicional
Durante décadas, Italia permitió que cualquier descendiente pudiera probar su linaje si su antepasado vivió después de 1861. Sin embargo, este escenario cambió radicalmente. Según información que fue extraída del medio C5N, el máximo tribunal italiano declaró como «inadmisibles» las objeciones que buscaban frenar la reforma. De esta manera, el país europeo consolida un sistema más restrictivo, argumentando razones de seguridad y orden administrativo.
La nueva normativa es terminante: solo podrán acceder al reconocimiento quienes posean padres o abuelos que mantuvieran exclusivamente la ciudadanía italiana al momento de su fallecimiento. Este requisito elimina la transmisión automática del linaje que beneficiaba a los descendientes lejanos, transformando por completo el proceso de gestión para quienes aún no habían iniciado su trámite.
¿Quiénes quedan habilitados para el trámite?
Con este fallo, el acceso a la nacionalidad se limita a solicitantes de primer y segundo grado. Además, la medida introduce el principio de que la ciudadanía no se transmite automáticamente a aquellos nacidos en el extranjero que ya poseen otra nacionalidad, bloqueando incluso el reconocimiento para personas nacidas antes de la entrada en vigor de la norma. Los expertos legales admiten que la postura del tribunal fue «extremadamente clara y severa», cerrando la puerta a las interpretaciones constitucionales que permitían una mayor amplitud en el derecho de sangre.
Para los argentinos, cuya identidad está profundamente marcada por la inmigración italiana, esta noticia representa un cambio de paradigma. Quienes no cumplan con el estricto filtro de generación directa deberán buscar otras alternativas, ya que el sistema administrativo italiano prioriza ahora la consolidación del vínculo estrecho con el ancestro nacido en territorio europeo.




