La «pax cambiaria» anunciada por el Banco Central en enero no oculta un dato contundente de los meses previos: desde el levantamiento parcial del cepo cambiario en abril de 2025, los argentinos y las empresas adquirieron una montaña de dólares con destinos muy definidos.
Lejos de la inmovilidad, la salida de divisas del sector privado «sin fines específicos» alcanzó en 2025 un récord histórico neto de US$ 32.340 millones, la cifra más alta desde que el BCRA comenzó a medir la serie en 2003. Según Noticias Argentinas (NA).
Este flujo masivo de capitales fue posible gracias a un fuerte superávit comercial y a la toma de deuda pública y privada de organismos internacionales. En diciembre, la compra de billetes por parte de personas se aceleró notablemente: 1,5 millones de personas compraron dólares por US$ 2.186 millones, mientras que 670.000 vendieron por US$ 477 millones, mostrando una clara tendencia neta a la adquisición de la divisa.
Los tres grandes destinos del dólar: viajes, formación de activos y pagos
Los datos del BCRA permiten identificar tres canales principales por donde se fueron los dólares comprados. El primero, y más visible, fue el gasto en turismo y viajes al exterior. La salida neta por este concepto superó los US$ 10.000 millones en 2025, reflejando una demanda contenida durante años de restricciones cambiarias.
El segundo destino fue la formación de activos externos, es decir, el ahorro en dólares fuera del sistema financiero local (colchón, caja de seguridad). Sin embargo, una parte importante de los dólares comprados y depositados en cuentas billetes locales no salió del país, sino que se utilizó para cancelar consumos con tarjetas en moneda extranjera, un movimiento que no constituye una fuga de capitales en sentido estricto, pero sí una dolarización del consumo.
El tercer canal, especialmente relevante para las empresas, fue el pago de obligaciones internacionales. Una porción significativa de las divisas se destinó a la cancelación de deuda comercial y financiera externa, así como al pago de utilidades y dividendos a matrices del exterior, aliviando pasivos acumulados.
Un alivio financiero con impacto en la cuenta capital
Este movimiento masivo de divisas tuvo un efecto dual. Por un lado, funcionó como una válvula de escape para una demanda reprimida de dólares (para ahorro, consumo y pago de deudas), contribuyendo a reducir la presión sobre el tipo de cambio en el corto plazo. Por otro, implicó una salida neta de capitales sin precedentes en la historia reciente, financiada con deuda y superávit comercial.
El comportamiento muestra que, lejos de la especulación descontrolada, tanto individuos como empresas tuvieron estrategias claras para el uso de los dólares adquiridos: viajar, cubrirse ante la inflación, pagar deudas pendientes y recomponer ahorros. Este proceso, si bien alivió tensiones inmediatas, dejó en evidencia el grado de dolarización de la economía argentina y la profundidad de las necesidades financieras que el cepo había postergado, pero no resuelto.




