Reforma electoral: el Gobierno busca eliminar o modificar las PASO este año.
Con el objetivo de aprovechar un 2026 sin calendario electoral nacional, la Casa Rosada ha decidido acelerar las negociaciones para transformar el sistema de votación en Argentina. La estrategia oficial busca que el Congreso trate antes de la mitad de año una ambiciosa reforma que pone bajo la lupa la continuidad de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la implementación definitiva de la Boleta Única de Papel.
Desde el entorno presidencial confirmaron que el objetivo es evitar que la discusión técnica se vea contaminada por las urgencias de una campaña. Por ello, el Ejecutivo ha iniciado una ronda de diálogo con gobernadores y bloques legislativos para definir un esquema que reduzca los costos operativos del Estado y simplifique el proceso para los ciudadanos, en un contexto donde el sistema actual de primarias es cuestionado por diversos sectores políticos.
El futuro de las PASO y la Boleta Única
Uno de los ejes centrales de la negociación es qué hacer con las PASO. El abanico de opciones que maneja el oficialismo es amplio:
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Eliminación total: Bajo el argumento del ahorro fiscal y la baja relevancia en casos donde no hay competencia interna real.
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Modificación parcial: Hacerlas opcionales para los partidos que ya tengan listas de unidad o para los ciudadanos.
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Consenso opositor: El Gobierno reconoce que no cuenta con los números propios para imponer el cambio, por lo que la moneda de cambio será la sostenibilidad financiera del sistema.
En paralelo, la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) a nivel nacional se presenta como el punto de mayor acuerdo potencial. Tras experiencias exitosas en provincias como Mendoza y Santa Fe, el Gobierno nacional pretende que este sistema reemplace definitivamente a la tradicional boleta partidaria («sábana»). Esta medida busca garantizar mayor transparencia, asegurar que toda la oferta electoral esté presente en el cuarto oscuro y terminar con prácticas como el robo de boletas.
Agenda institucional y consenso político
Esta reforma electoral no es un hecho aislado, sino que forma parte de una agenda institucional más extensa que el Ejecutivo planea instalar en el Congreso en los próximos meses. El desafío de la Casa Rosada será construir una mayoría que supere las barreras ideológicas, apelando a la necesidad de modernizar estructuras que datan de décadas atrás.
La intención es que, para el segundo semestre de 2026, Argentina cuente con una nueva normativa electoral firme, de modo que las fuerzas políticas tengan tiempo suficiente para adaptarse a las nuevas reglas antes del inicio del ciclo electoral de 2027. Las próximas semanas serán determinantes para medir la predisposición de la oposición dialoguista a acompañar este cambio estructural.




