Torres exige la Emergencia Ígnea: «Se quemó 20 veces la superficie de CABA».
La región patagónica enfrenta una de las catástrofes ambientales más devastadoras de su historia reciente, con focos ígneos que avanzan sin respetar límites geográficos ni jurisdicciones políticas. Ante la magnitud de los daños, que ya afectan tanto a la biodiversidad como a la producción y la propiedad privada, los mandatarios del sur han unificado su voz para reclamar una respuesta institucional acorde a la gravedad del escenario y solicitar la Declaración Nacional de Emergencia Ígnea. La situación ha dejado de ser una crisis provincial para transformarse en un desafío de escala nacional que requiere una intervención legislativa inmediata para garantizar recursos y operatividad en el territorio.
Un desastre regional que no distingue jurisdicciones
La dimensión de la tragedia es difícil de procesar sin estadísticas comparativas. Según Cuenta Oficial en Facebook: Ignacio Torres, el fuego ya ha devorado 168.000 hectáreas en La Pampa, 45.000 en Chubut, 10.000 en Río Negro, 6.000 en Neuquén y 700 en Santa Cruz. Esta sumatoria arroja un resultado estremecedor: el equivalente a 20 veces la superficie total de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El gobernador Torres enfatizó que el fuego «no pide permiso» ni distingue partidos políticos o religiones, afectando por igual al productor que perdió su sustento y al vecino que vio su hogar reducido a cenizas.
El pedido de herramientas extraordinarias al Congreso
Ante una situación climática que los expertos califican de extraordinaria, los gobernadores patagónicos sostienen que es imposible seguir combatiendo las llamas con herramientas convencionales. El reclamo central apunta a la dirigencia política nacional para que traslade la unidad que hoy se ve en el terreno —donde brigadistas de casi todas las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires trabajan codo a codo— hacia el ámbito legislativo. El objetivo primordial es la aprobación urgente de la Ley de Emergencia Ígnea, una norma que permitiría agilizar fondos, equipamiento y logística para frenar el avance del desastre.
El modelo de cooperación y el espejo chileno
Participaron junto al mandatario los gobernadores de Río Negro, Alberto Weretilneck; de Santa Cruz, Claudio Vidal; de Tierra del Fuego, Gustavo Melella; los intendentes de Esquel, Matías Taccetta; de El Hoyo, César Salamín; de Lago Puelo, Iván Fernández; de Cholila, Silvio Bourdgham; y de El Maitén, Oscar Currilén, y unificaron cifras para exponer que en la Patagonia no son «territorios aislados». La mirada de los mandatarios también se posa sobre las experiencias internacionales de gestión de crisis, mencionando la necesidad de robustecer los protocolos de asistencia tal como ocurre en países vecinos.
La presencia de la Agencia Federal de Emergencias y la colaboración interprovincial demuestran que la capacidad de respuesta existe, pero carece del respaldo normativo que garantice su sostenibilidad en el tiempo. Para Torres, la aprobación de la emergencia en el Congreso no es solo un trámite administrativo, sino un acto de justicia para las comunidades que hoy resisten en la primera línea de fuego.




