La emergencia ígnea en la cordillera no da respiro y ha entrado en una fase crítica durante las últimas horas.
El incendio forestal que se originó en diciembre dentro del Parque Nacional Los Alerces ha ganado terreno con voracidad, desplazándose hacia el sector de Villa Lago Rivadavia. Ante la gravedad del panorama, el Gobierno de Chubut decidió escalar la respuesta operativa para intentar frenar un frente que se vuelve impredecible por las condiciones del tiempo.
Evacuaciones preventivas y clima hostil
El escenario actual es uno de los más complejos de los últimos años debido a una combinación letal de factores: temperaturas que no ceden, una sequía acumulada de meses y ráfagas de viento que rotan constantemente. Esta situación obligó al Comité de Emergencia a disponer la evacuación preventiva de 15 personas en las áreas rurales más amenazadas. Según La Gaceta, el monitoreo es permanente en los sectores donde el fuego muestra un comportamiento errático, buscando resguardar la vida de los pobladores y de quienes trabajan en la línea de fuego.
Más de 170 efectivos y 14 aeronaves en combate
Para hacer frente a las llamas, que ya han consumido más de 15.000 hectáreas de bosque nativo, se ha consolidado un equipo de 174 personas, entre las que se encuentran brigadistas especializados, bomberos voluntarios y fuerzas de seguridad. El ataque no solo es terrestre; la logística incluye 14 medios aéreos nacionales e internacionales. Estas unidades realizan descargas de agua y enfriamiento de puntos críticos, aunque su labor se ve interrumpida intermitentemente cuando las ráfagas de viento o el humo denso impiden una visibilidad segura para los pilotos.
Coordinación federal ante la emergencia
La respuesta a este siniestro se sostiene mediante una red de cooperación que involucra al Sistema Nacional de Manejo del Fuego y brigadas de diversas provincias que han llegado para relevar al personal local. Mientras las tareas de combate directo continúan en Villa Lago Rivadavia, las autoridades provinciales insisten en que la población debe evitar circular por las zonas de conflicto y respetar estrictamente las restricciones viales. El objetivo inmediato es contener el avance hacia nuevas zonas boscosas y proteger la infraestructura rural que aún permanece en pie.




