Cholila: brigadistas cordobeses enfrentan peligro extremo en la altura.
La lucha contra el fuego en la zona de Cañadón del Blanco ha alcanzado un nivel de complejidad técnica y física alarmante. Desde las altas cumbres de Cholila, los brigadistas que arribaron desde la provincia de Córdoba trabajan sin descanso para frenar un frente que se vuelve cada vez más impredecible.
El escenario, marcado por una sequía histórica y vientos que desafían cualquier estrategia de contención, obliga a los combatientes a redoblar esfuerzos en un terreno que no da tregua.
Fajas de contención y el desafío del terreno seco
Tras varios días de acampe en plena montaña, el equipo de brigadistas logró abrir una faja de contención estratégica para permitir el ingreso de las líneas de agua. El objetivo es humedecer el suelo mientras el apoyo aéreo, a través de helicópteros, realiza descargas en los puntos más calientes. En entrevista con Cholila Online, el brigadista Nicolás Sánchez Cores explicó que la tarea es titánica debido a la rotación constante de vientos erráticos y la formación de potentes remolinos que reactivan focos en cuestión de segundos.
El peligro del «colchón» forestal y la falta de humedad
Uno de los mayores riesgos detectados en el sector es la acumulación de un «colchón» de residuos forestales y hojas secas que alcanza los 15 centímetros de profundidad. Esta capa de material combustible, sumada a un invierno que no registró nevadas, facilita que el fuego se deslice por las pendientes con rapidez. Según detalló Sánchez Cores, esta falta de limpieza natural del terreno permite que los residuos se desplacen por las laderas, dejando los campos limpios, pero acelerando la propagación de las llamas hacia zonas de bosque nativo.
Sequía extrema y el cauce del Río Blanco sin agua
El panorama hídrico agrava sustancialmente la capacidad de respuesta. La visibilidad se ve reducida por densas columnas de humo que evidencian la complejidad climática de la Comarca Andina en este 2026. La sequía extrema ha provocado que las napas se encuentren en niveles críticos y que el Río Blanco esté totalmente seco en varios tramos, eliminando fuentes naturales de reabastecimiento. Ante este escenario, los brigadistas cordobeses mantienen el operativo en la zona alta, esperando que las líneas de defensa logren resistir el avance de un incendio que no cede.




