En primer lugar, los agentes detectaron el vehículo. Lo encontraron estacionado, sin ocupantes y, además, sin chapas patente. Esta situación, por sí sola, resultó sospechosa y llamó su atención. Acto seguido, decidieron realizar una inspección más exhaustiva. Durante este examen, observaron que la camioneta presentaba signos evidentes de adulteración en la numeración de los cristales. Cabe destacar que este es un método habitual para intentar ocultar la identidad de un automotor robado.
La verificación clave y el descubrimiento
Por lo tanto, y ante estos indicios, los policías procedieron a verificar el número de chasis del rodado. Esta comprobación fue determinante: efectivamente, confirmó sus sospechas iniciales. Los registros indicaban que la camioneta figuraba como robada, con un antecedente concreto de hurto en la provincia de Buenos Aires.
Secuestro e investigación en curso
Una vez confirmado el origen ilícito, el personal policial actuó de inmediato. Procedió al secuestro formal de la camioneta. En paralelo, labró las actuaciones correspondientes por la infracción al Artículo 289, inciso 3° del Código Penal Argentino, que tipifica el delito de receptación (tenencia de cosas provenientes de un delito).
Actualmente, la investigación sigue en curso. Su objetivo es triple: determinar con precisión las circunstancias del robo, reconstruir la ruta que siguió el vehículo desde Buenos Aires hasta Comodoro Rivadavia y, fundamentalmente, identificar a los responsables de la sustracción y la posterior tenencia ilícita. En definitiva, este hallazgo y recuperación demuestran la efectividad de los controles de prevención y la importancia de la colaboración entre los registros provinciales para combatir este tipo de delitos.