Adorni respaldó la reforma laboral y marcó distancia con Villarruel.
El Gobierno Nacional, a través de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ratificó el rumbo de sus políticas estructurales tras la media sanción de la reforma laboral en el Congreso. En un clima de renovada confianza legislativa, el funcionario no solo defendió la necesidad de modernizar el sistema de trabajo, sino que también protagonizó un fuerte cruce mediático con la vicepresidenta Victoria Villarruel, evidenciando una grieta interna sobre el futuro político y las ambiciones presidenciales dentro del oficialismo.
Tensión en el Ejecutivo: El futuro de Victoria Villarruel
La relación entre el núcleo duro de la gestión y la presidencia del Senado parece haber llegado a un punto de no retorno en términos de afinidad política. Al ser consultado sobre una eventual postulación de la vicepresidenta para las próximas elecciones ejecutivas, Adorni fue tajante al restarle peso dentro de la toma de decisiones diarias. Según Radio Mitre, el jefe de Gabinete marcó una línea divisoria clara respecto a la participación de Villarruel en el proyecto que lidera Javier Milei.
“Ella tiene la libertad en dos años de tomar el camino que le parezca mejor como cualquier argentino. Claramente ha tomado una postura que no coincide con los intereses nuestros ni de los argentinos”, sentenció el funcionario. Además, profundizó la distancia institucional al afirmar de manera textual: “A nosotros nos da lo mismo. Es la vicepresidenta de la Nación pero no toma decisiones y no es parte de la gestión”.
La reforma laboral como motor contra la informalidad
Más allá de las internas, el foco central del Gobierno sigue puesto en la transformación del mercado de trabajo. Adorni defendió la reforma recientemente aprobada en Diputados, calificándola como una herramienta de supervivencia económica. El jefe de Gabinete fundamentó la medida basándose en la parálisis que sufre el empleo privado en el país desde hace más de una década.
“Es fundamental en la Argentina cuando tenés 43% de informalidad, salarios que en los últimos 50 años han sufrido mermas en términos reales y cuando no hay generación de empleo hace 12 años”, explicó. Para el funcionario, el cambio legislativo busca eliminar el temor del sector empresarial a la hora de contratar: “Es una reforma que motiva al empleador a contratar gente y a no tener miedo de no poder desvincularlo es fundamental. Defender la informalidad, salarios bajos y la no creación de empleos es surrealista en una Argentina que apunta a otra cosa”.
Críticas a la oposición y mayoría parlamentaria
El jefe de Gabinete también aprovechó la oportunidad para cuestionar el comportamiento del kirchnerismo y la izquierda en el recinto, a quienes acusó de estar desconectados de la realidad social. “El agite que hacen es pour la galerie, porque está claro que no tienen cabida y que la gente los detesta y no los quiere más en este formato tira piedras. El sistema había quedado viejo», afirmó, añadiendo que la oposición no se «aggiorna» a los tiempos actuales.
Finalmente, Adorni destacó que el oficialismo cuenta ahora con una composición “cercana a una mayoría” que les permite entablar diálogos constructivos con bloques aliados. Lamentó episodios recientes de desorden parlamentario, calificando de «pobre» el aporte de sus detractores. Con este escenario, el Gobierno se prepara para defender la ley en el Senado, confiando en que el apoyo social servirá de contrapeso a las críticas de la dirigencia tradicional.




