Tras las críticas del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, el Gobierno de Javier Milei decidió moderar el tono del conflicto con la Iglesia y evitar una escalada en medio de un escenario político sensible.
Aunque persisten diferencias de fondo, en la Casa Rosada optaron por bajar decibeles y priorizar el diálogo institucional.
El Gobierno busca descomprimir la tensión con la Iglesia
Un día después de las declaraciones del arzobispo porteño durante el Tedeum en la Catedral Metropolitana, el Ejecutivo nacional eligió enfriar la disputa pública. Según se indicó en Casa Rosada, la intención fue evitar que el cruce escale en un contexto donde el vínculo con la Iglesia sigue siendo observado con cautela.
De acuerdo con lo publicado por el medio y la Agencia Noticias Argentinas, el Gobierno considera que existen sectores eclesiásticos que no reconocen las políticas sociales de la actual gestión, especialmente las vinculadas a la baja de la pobreza y la reorganización del área de Capital Humano.
En ese marco, desde el oficialismo se sostiene la idea de que algunas críticas responden a posicionamientos políticos. Sin embargo, la decisión fue evitar una confrontación directa, especialmente ante la posibilidad de una eventual visita del Papa León XIV a la Argentina.
Críticas cruzadas y malestar en la Casa Rosada
Las tensiones se intensificaron luego de que el arzobispo Jorge García Cuerva cuestionara distintos aspectos de la realidad social y política en su homilía del domingo. En el Gobierno interpretaron esos dichos como parte de una mirada crítica recurrente de sectores de la Iglesia hacia la gestión libertaria.
En paralelo, referentes del oficialismo expresaron reparos hacia el rol del clero en el debate público. En pasillos de Balcarce 50 se repite la percepción de que la Iglesia no reconoce los resultados económicos recientes ni la baja de indicadores sociales, lo que alimenta el malestar interno.
El diputado nacional Bertie Benegas Lynch fue uno de los dirigentes que expuso con mayor dureza esta postura, al cuestionar públicamente los dichos del arzobispo y defender los resultados del Gobierno en materia económica y social.
Milei busca enfriar el conflicto y priorizar el diálogo
En este contexto, el presidente Javier Milei optó por moderar la respuesta oficial. Desde su entorno remarcaron que las declaraciones del arzobispo no representan una amenaza política y que deben ser entendidas dentro del marco del debate democrático.
El mandatario incluso relativizó algunos de los conceptos vertidos en la homilía, aunque mantuvo diferencias puntuales con expresiones vinculadas al uso del término “terrorismo” para describir la violencia en redes sociales.
La estrategia oficial apunta a evitar la apertura de un nuevo frente de conflicto, especialmente con la Iglesia Católica, en un escenario donde el Gobierno busca sostener su agenda legislativa y económica sin mayores tensiones institucionales.
Con diferencias aún latentes pero una decisión política de descomprimir el conflicto, el Gobierno de Javier Milei intenta recomponer el vínculo con la Iglesia y reducir la tensión pública tras las críticas del arzobispo porteño.
