En el marco del Día Mundial de la Tuberculosis, la comunidad médica argentina encendió todas las alarmas
Según advirtió la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), la enfermedad ha mostrado un crecimiento sostenido y preocupante en el país. Los datos son elocuentes: en apenas cinco años, los contagios se dispararon casi un 80%, dibujando un escenario epidemiológico que los especialistas califican como crítico y que requiere medidas urgentes.
Un salto estadístico que preocupa a los especialistas
Las cifras oficiales del último año terminaron de confirmar la tendencia. Durante 2025 se notificaron 16.445 casos de tuberculosis, lo que representa un aumento del 3,9% respecto al año anterior. Sin embargo, la comparación a largo plazo es la que más impacta: frente a los registros de 2020, el incremento escala al 79,7%.
Actualmente, la tasa nacional se ubica en 34,6 casos por cada 100 mil habitantes. Si bien el fenómeno es federal, el impacto más fuerte se concentra en la provincia de Buenos Aires, la Capital Federal, Salta, Chaco y Jujuy, donde las condiciones de vulnerabilidad y el acceso al sistema de salud juegan un rol determinante.
El impacto de la desarticulación de políticas públicas
Para los expertos, este rebrote no es casual. Señalan una combinación de factores que van desde el hacinamiento y la pobreza hasta el debilitamiento de las estrategias estatales. En este sentido, la mirada está puesta en la eliminación del Programa Nacional de Tuberculosis en 2024.
El neumonólogo Andrés Burke Viale fue tajante al respecto: “Es imperioso poner en marcha nuevamente la Coordinación del Programa Nacional, disuelta el año pasado, para optimizar recursos y mejorar el diagnóstico oportuno”. La falta de una estructura centralizada dificulta el seguimiento de los pacientes y la provisión de medicación, elementos clave para evitar que la enfermedad se siga propagando.
Vacunación y el riesgo de la salida de la OMS
En materia de prevención, la vacuna BCG sigue siendo la herramienta fundamental, especialmente para evitar cuadros graves como la meningitis tuberculosa en niños. La especialista Sandra J. Inwentarz remarcó que garantizar la aplicación oportuna de esta dosis es una prioridad que no admite demoras.
Por último, los profesionales expresaron su profunda preocupación por la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según Burke Viale, esta decisión no solo aísla al país en términos de información estratégica, sino que corta el acceso a financiamiento internacional clave para el control de patologías infectocontagiosas que, como la tuberculosis, hoy vuelven a avanzar sobre la población.




