La salud pública argentina enfrenta un escenario crítico tras una década de descenso sostenido en las coberturas pediátricas
Especialistas y autoridades sanitarias advierten que los niveles actuales de inmunización se encuentran en sus puntos más bajos, lo que genera un riesgo inminente de rebrotes de enfermedades que se consideraban controladas o erradicadas en el país.
El riesgo de esquemas incompletos en la infancia
Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, durante 2025 las coberturas nacionales promedio oscilaron entre el 70% y el 85%. Estas cifras se sitúan peligrosamente por debajo de los umbrales necesarios para garantizar la denominada «inmunidad de rebaño» o protección comunitaria.
Un dato que preocupa particularmente a los pediatras es la deserción en los esquemas. Si bien muchos niños inician la vacunación, una gran cantidad no llega a recibir los refuerzos necesarios. Por ejemplo, a los cinco años, las coberturas de la vacuna triple viral y la de varicela apenas rondan el 47%. Según detalló el medio Canal12web, esto implica que más de la mitad de los niños en edad escolar no cuentan con la protección completa frente a estas patologías.
La preocupante situación de la vacuna contra el VPH
El fenómeno del abandono de los esquemas se acentúa durante la adolescencia, impactando directamente en la prevención del Virus del Papiloma Humano (VPH). Esta infección, que es la de transmisión sexual más frecuente a nivel global, está vinculada al 99% de los casos de cáncer cervicouterino.
Las estadísticas son alarmantes: entre 2015 y 2024, la aplicación de la vacuna contra el VPH descendió del 87% al 55% en mujeres y del 71% al 51% en varones. Al respecto, el Dr. Fernando Burgos destacó que a medida que los jóvenes crecen, disminuye la frecuencia de las consultas médicas, lo que genera una «falsa sensación de protección» cuando, en realidad, la inmunidad plena solo se logra con el esquema completo.
Prevención y concientización: el desafío de 2026
Los especialistas coinciden en que el principal reto para el sistema de salud no es solo iniciar los esquemas, sino garantizar que se completen en tiempo y forma. Además de la vacunación, herramientas como la educación sexual integral, el uso de preservativo y los controles ginecológicos de rutina siguen siendo pilares fundamentales para reducir riesgos de cánceres asociados al virus.
Ante este panorama, se insta a las familias a revisar los carnets de vacunación y aprovechar cada contacto con el sistema de salud para poner las dosis al día. La baja vacunación pediátrica no es solo un problema individual, sino una amenaza sanitaria para toda la comunidad argentina que podría derivar en la reaparición de enfermedades prevenibles.




