El desgarrador pedido de justicia de la familia de Mariana Calfuquir.
A pocos días del trágico asesinato de Mariana Soledad Calfuquir, la conmoción en Comodoro Rivadavia persiste y la familia de la joven de 33 años ha vuelto a alzar su voz para reclamar que el crimen no quede impune.
En medio de un duelo devastador, una de sus hermanas expresó su indignación frente a la realidad de la seguridad en la ciudad, cuestionando duramente la libertad de individuos con antecedentes delictivos. «Hay mucha gente que está libre siendo un peligro.
Se sabe que son delincuentes, se sabe que tienen antecedentes, pero siguen libres. Eso es un problema», manifestó con dolor, señalando una falencia estructural que, según la familia, facilita la repetición de estos hechos violentos.
Un duelo constante en una ciudad «colapsada»
La hermana de la víctima describió el día a día como un enfrentamiento constante contra un dolor difícil de procesar, advirtiendo que la inseguridad ha llegado a un punto crítico en Comodoro Rivadavia. «Es una ciudad que está colapsando por todos lados y cada vez es más difícil que no te toque de cerca. Tarde o temprano nos toca a todos», lamentó, al tiempo que remarcó que el duelo que atraviesa su familia es compartido por una sociedad que observa cómo los asesinatos se vuelven una constante.
Mariana, quien trabajaba como conductora de aplicaciones de viaje y era reconocida por su laboriosidad, resultó víctima fatal en un violento ataque a balazos mientras se trasladaba junto a su pareja, Luis Damián Uribe.
La investigación judicial en curso
Mientras la Justicia trabaja para reconstruir la mecánica del ataque, que terminó con Uribe herido y el fallecimiento de Calfuquir en las inmediaciones de la Seccional Séptima, las autoridades judiciales exploran diversas hipótesis. Entre ellas, se investiga si el ataque fue un ajuste de cuentas dirigido específicamente contra Uribe —tras una supuesta disputa por una deuda— o si Mariana fue una víctima circunstancial de una confrontación entre facciones.
La familia insiste en que, más allá de los móviles, el peso de la ley debe caer con firmeza sobre los responsables. «Solamente espero que esto no se siga repitiendo y que las personas que son culpables, directa o indirectamente, cumplan lo que tengan que cumplir», concluyó la hermana de la víctima, en un clamor que resuena en toda la comunidad.
