Un relevamiento que sostiene la doctora en bioquímica Graciela Ponce desde el año 2001 revela una realidad dramática: el exceso de peso ya afecta a más del 60% de los menores en Comodoro Rivadavia
La cifra no solo es alta, sino que muestra una tendencia creciente que se agravó tras la pandemia y que atraviesa a todos los sectores sociales de la ciudad.
«Empezamos en 2001 y hoy vemos que 6 de cada 10 chicos presentan sobrepeso u obesidad», advirtió la especialista, señalando que el problema comienza incluso antes del nacimiento.
Un problema que nace en la gestación
La investigación de la Dra. Ponce dio un giro clave hace unos años al enfocarse en la etapa prenatal. Según explica, las reacciones bioquímicas durante el embarazo dejan una marca en los genes del niño.
- El dato: Cerca del 40% de las embarazadas en la ciudad presentan sobrepeso, lo que activa genes que favorecen la obesidad infantil si el ambiente posterior no es saludable.
- Prevención temprana: La especialista remarca que la verdadera política de salud debe empezar con una gestación sana.
Los factores del crecimiento: sedentarismo y ultraprocesados
El informe detalla que el problema supera el 60% tanto en la franja de 6 a 11 años como en adolescentes de 12 a 16. Ponce identifica causas claras que varían según el contexto:
- Sectores medios y altos: Vinculado a la idiosincrasia, el consumo de alimentos ultraprocesados, el marketing agresivo y la falta de límites de los adultos.
- Sectores vulnerables: Relacionado directamente con la economía, donde la falta de acceso a alimentos frescos obliga a basar la dieta en harinas porque «rinden más».
- Efecto Pandemia: El aislamiento profundizó el sedentarismo, un factor que resultó determinante para el salto en las estadísticas actuales.
Crítica a las políticas públicas
Ponce fue contundente respecto a la respuesta del Estado: «Las acciones son escasas y poco eficientes». Asegura que los programas actuales se limitan a la difusión de información, pero que «con eso solo no alcanza» para revertir una problemática estructural que ya deriva en casos de hipertensión y alteración de grasas en sangre en edades muy tempranas.
La recomendación de la experta no es la prohibición, sino la educación: entender que los gustos permitidos son posibles, pero no pueden ser la base de la alimentación diaria.




