Argentina: único apoyo regional a los ataques de EE.UU. e Israel.
En un escenario de máxima tensión global, Argentina se ha posicionado como el único país de América Latina en respaldar explícitamente la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Mientras la mayoría de las naciones de la región optaron por la cautela o el rechazo a la vía armada, el gobierno de Javier Milei marcó una ruptura diplomática sin precedentes al alinearse totalmente con la estrategia de Washington, que en esta ocasión no solo apunta al programa nuclear iraní, sino que contempla la posibilidad de un cambio de régimen tras la muerte del líder Alí Jamenei.
Un alineamiento inédito en América Latina
La postura argentina se diferenció drásticamente de la de sus vecinos. Mientras que países como México pidieron privilegiar la vía diplomática y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que EE.UU. se había “equivocado”, la cancillería argentina emitió un comunicado donde Buenos Aires “valora y apoya las acciones conjuntas de Estados Unidos e Israel destinadas a neutralizar la amenaza que Irán representa para la estabilidad internacional”.
Según CNN, este apoyo sin cuestionamientos es casi único a nivel mundial, ya que además de Argentina, solo Canadá anunció un apoyo oficial, aunque aclaró que no participará de las acciones militares. Horas después de los ataques, la oficina del presidente Milei fue más allá y emitió un comunicado donde “celebra la operación que resultó en la eliminación el líder Alí Jamenei”, a quien el mandatario calificó como “una de las personas más malvadas, violentas y crueles que ha visto la historia de la humanidad”.
El factor Milei y la alianza estratégica con Trump
Este giro radical en la política exterior argentina se explica, en gran medida, por la estrecha relación entre Javier Milei y Donald Trump. Desde su llegada al poder, el líder libertario ha buscado un alineamiento total con la Casa Blanca, convirtiendo a la Argentina en “socio global” de la OTAN y adquiriendo armamento estadounidense. Esta alianza se fortaleció en 2025, cuando Trump brindó apoyo financiero clave ante una crisis política interna de Milei tras perder las elecciones en la provincia de Buenos Aires.
A diferencia de otros líderes cercanos a Washington como Nayib Bukele de El Salvador o Daniel Noboa de Ecuador, quienes se mostraron preocupados o guardaron silencio, Milei ha decidido involucrar a la Argentina en un conflicto situado a 13.000 kilómetros de distancia. Esta decisión refleja un cambio profundo respecto al gobierno anterior de Alberto Fernández, quien había buscado vínculos con China y Rusia, marcando ahora una era de cooperación irrestricta con los objetivos de seguridad de Israel y Estados Unidos en Medio Oriente.
La herida abierta del terrorismo y la deuda con la justicia
La animosidad hacia Teherán también hunde sus raíces en la historia reciente del país. Argentina responsabiliza a Irán y al grupo Hezbollah por el atentado a la AMIA en 1994, que dejó 85 muertos. El canciller Pablo Quirno manifestó tras la muerte de Jamenei su deseo de “que estas noticias aporten alivio a las familias y contribuyan al reconocimiento de las responsabilidades y a la lucha contra el terrorismo y la impunidad”. La justicia argentina mantiene juicios contra funcionarios iraníes y ha declarado inconstitucional el memorándum de entendimiento firmado en 2013 por Cristina Fernández de Kirchner.
La compleja trama judicial, que incluye la muerte aún no esclarecida del fiscal Alberto Nisman tras denunciar a la expresidenta por supuesto encubrimiento, ha convertido la relación con Irán en un eje central de la disputa política interna. Para el gobierno actual, el respaldo a los ataques actuales no es solo una cuestión de geopolítica internacional, sino un acto de justicia histórica frente a los ataques terroristas sufridos en suelo porteño durante la década del 90.




