Con otro mediocampo inentendible, el Xeneize igualó ante Gimnasia de Mendoza y sumó su tercera igualdad consecutiva en La Bombonera. La gente explotó contra el equipo y el entrenador, mientras la dirigencia mira al costado.
Tras juntar a Belmonte, Ascacíbar, Delgado y Alarcón ante Racing en la Bombonera, consiguiendo el récord de cero remates totales en el primer tiempo; y luego de poner a Belmonte, Delgado y Alarcón ante Gimnasia de Chivilcoy, en una primera mitad en la que le llegó muy poco al equipo del Federal A; Claudio Úbeda no tuvo mejor idea que insistir con ese pastoso camino en Boca y arrancar de local ante el reciente ascendido Gimnasia de Mendoza con Alarcón, Ascacíbar y Delgado.
Según Noticias Argentinas , a ese trío se sumó Janson por izquierda, por lo que el chileno Ángel Romero quedó pegado a la banda derecha, incómodo, en otro partido olvidable completado con la marca perdida en el 0-1.
Un planteo que no funciona y un equipo sin respuestas
Por supuesto que con semejante formación el juego volvió a brillar por su ausencia y Boca dependió del armado de Milton Giménez, el único que arriesga con el pase, esta vez con irregular precisión, y del desequilibrio de Lautaro Blanco, quien tiró 19 de los 41 centros del equipo.
Al menos ahora hay un 9 que se nutre de eso (Bareiro) y mandaba a la red la jugada del gol anulado por el VAR. La revisión desde Ezeiza tuvo que imaginarse dónde estaba el talón del defensor para marcar el offside milimétrico de Janson, luego de probar suerte con un inexistente penal en la otra área.
El árbitro Dóvalo completó la escena comunicando mal el fallo, así como decidió cortar mal dos ataques prometedores del local sin dar clara ley de ventaja, uno en cada tiempo (a Janson en el primer tiempo, a Aranda en el segundo), sin siquiera amarilla en el primer caso.
El triple cambio que maquilló pero no alcanzó
El triple cambio a los 8 minutos del segundo tiempo, lógico, mutó la fisonomía de los ataques y les dio vida. Paredes manejó los tiempos y puso a jugar a sus compañeros, Aranda fue al frente a pura desfachatez y gambeta y le faltó concretar algo de todo lo que generó, y Zenón, sin ser una luz, se asoció mejor con Blanco.
Con un poquito de sentido común Boca estuvo a punto de ganarlo. Pero fue empate, el tercero al hilo de local, calificado por la Bombonera con una nueva silbatina y la preocupación por no ver un horizonte claro.
Los números que explican la preocupación
9 de 21 puntos es la magra cosecha en el arranque del año. El primer tiempo se fue con el enésimo gol recibido de pelota parada, el empate de Merentiel (que no jugó bien pero mojó y es importante para recuperar confianza), el 2-1 anulado y no mucho más.
Úbeda reconoció irse «angustiado» por la reprobación de la gente. La Bombonera volvió a hablar y lo hizo con silbidos.
Las preguntas que nadie responde
El miércoles, tercera salida de visitante del año tras el 1-2 con Estudiantes y el 1-2 con Vélez. El rival: Lanús, flamante campeón de la Recopa Sudamericana en el Maracaná.
Mientras tanto, llueven las preguntas:
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¿En serio Boca no va a traer un 10?
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¿En serio Boca no va a traer un extremo?
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¿En serio Boca va a ir por la vida probando interinos?
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¿En serio Riquelme va a seguir haciendo de cuenta que no pasa nada?
Boca sigue rifando prestigio.




