El PRO endurece su postura: críticas a la «falta de gestión» y aires de ruptura en el Congreso.
La relación de «sociedad parlamentaria» entre el PRO y La Libertad Avanza atraviesa su momento más crítico. El partido liderado por Mauricio Macri ha comenzado a ejecutar un distanciamiento estratégico, pasando del respaldo sistemático a una postura de autonomía que ya se empieza a sentir en los pasillos de la Cámara de Diputados.
Bajo el eslogan «el paso siguiente», el macrismo busca diferenciarse del modelo libertario, remarcando que su propuesta es un «capitalismo con Estado» y no el anarcocapitalismo que pregona Javier Milei.
Los puntos de fricción: «Gestión micro» y abandono estatal
Desde el entorno de Macri y la fundación Pensar, los informes técnicos han empezado a mostrar fisuras en la administración actual. Las críticas del PRO se centran en tres ejes principales:
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Falta de gestión: Advierten que, si bien se logró un ordenamiento macroeconómico, la gestión «micro» es deficiente, lo que impide una baja más drástica de la inflación y del riesgo país.
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Abandono de organismos críticos: El PRO cuestiona que el Gobierno se desentienda de entes regulatorios vitales como la ANMAT, el SENASA o la Aduana, así como de la Cancillería.
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Infraestructura en crisis: Califican de «criminal» el estado de las rutas nacionales por la falta de inversión, advirtiendo que el deterioro vial ya duplica los costos logísticos del transporte.
La estrategia en el Congreso: «Espectadores de tenis»
La ruptura comenzará a cristalizarse en la Cámara de Diputados. La bancada que conduce Cristian Ritondo ha decidido dejar de ser el «escudo» de los libertarios.
Un ejemplo claro será la próxima presentación del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Desde el PRO adelantaron que no participarán del «show» ni de la confrontación mediática: «Vamos a estar como en un partido de tenis, mirando para un lado y para el otro», graficó un legislador del espacio, dejando en claro que la defensa del Gobierno quedará exclusivamente en manos de los propios libertarios.
El factor tiempo y el hartazgo por el maltrato
Mauricio Macri iniciará una recorrida federal por 10 puntos del país para reposicionar la identidad del partido amarillo. Aunque el PRO no busca una confrontación destructiva —aseguran que no se prestarán a una «carnicería» en el recinto—, el tiempo de los silencios parece agotado.
«El maltrato nos lo bancamos mientras nos conviene. Más no. Y eso tiene un costo», sentencian desde la mesa chica del ex presidente. El interrogante que queda pendiente es el timing: cuándo el distanciamiento discursivo se transformará en votos negativos que pongan en jaque la agenda legislativa del oficialismo.




