La tensión entre el personal policial y el Gobierno del Chubut ha alcanzado un punto crítico
Ante la falta de respuestas salariales y las precarias condiciones de trabajo, los efectivos provinciales han comenzado a movilizarse, advirtiendo que, de no mediar un acuerdo urgente, se avanzará hacia una retención de servicios que afectará las recorridas jurisdiccionales en toda la provincia.
Un reclamo desesperado por salarios dignos
La situación económica de los agentes es alarmante. Durante una reciente concentración en el cruce de las rutas 3 y 39, las voces del reclamo se hicieron oír con fuerza. La Sargento 1° Laura Buhler, referente de la movilización, describió un panorama desolador donde los efectivos deben sobrevivir «a tarjetazos» y con las heladeras vacías.
Según El Comodorense, las ofertas presentadas por el Ejecutivo en las paritarias fueron calificadas como «insuficientes». Las cifras propuestas, que oscilan entre los 21.000 y 27.000 pesos según el escalafón, resultan irrisorias frente al costo de vida actual. El objetivo del sector es claro: alcanzar un ingreso neto de al menos 2,5 millones de pesos para que el personal activo pueda cubrir la canasta básica.
Chalecos vencidos y falta de equipamiento
El conflicto no es únicamente salarial; la seguridad de quienes nos cuidan está en juego. Se denunció que el 90% de las placas balísticas del personal están vencidas, lo que significa que los policías salen a la calle sin una protección real ante enfrentamientos armados.
«No le tengo ya miedo a nada», sentenció Buhler, quien además subrayó que los seguros de vida son mínimos y no alcanzarían para sostener a una familia en caso de una tragedia. Esta falta de inversión en equipamiento básico se suma al agotamiento físico de los agentes, quienes deben realizar servicios adicionales constantes para intentar llegar a fin de mes, resignando el tiempo con sus familias.
El llamado a la unidad sin temor a represalias
La posibilidad de una retención de servicios es cada vez más concreta. Aunque se garantizó que se atenderán las urgencias de gravedad, las recorridas preventivas podrían verse limitadas. El sector pasivo también acompaña el reclamo, ya que los retirados perciben haberes incluso menores a los del personal en actividad.
Buhler cerró con un mensaje contundente hacia sus compañeros, instándolos a perder el miedo a las sanciones administrativas y sumarse a la lucha con banderas y presencia física. La unidad del personal parece ser la última carta en una negociación que, hasta ahora, solo ha ofrecido promesas vacías y parches que no solucionan el problema de fondo.




