En una jornada de máxima tensión diplomática, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó declaraciones que sacudieron el tablero político regional
Mientras la isla caribeña atraviesa uno de los peores colapsos energéticos de su historia, el mandatario norteamericano sugirió una intervención directa, utilizando términos que oscilaron entre la «liberación» y la toma del territorio cubano.
Tensión en el Despacho Oval: «Puedo hacer lo que quiera»
Desde la oficina presidencial, Trump redobló la apuesta contra el régimen de Miguel Díaz-Canel. Según información extraída del medio La Nación, el líder republicano afirmó ante la prensa que Cuba es actualmente una «nación muy debilitada» y que posee la facultad de actuar según su propio criterio respecto al futuro de la isla.
«Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera, si quiere que le diga la verdad», disparó el mandatario, vinculando su discurso a la profunda crisis que mantiene a gran parte de la población cubana sin suministro eléctrico desde hace días.
Apagón total y parálisis en la isla
La situación dentro de Cuba es crítica. El Ministerio de Energía y Minas confirmó este lunes una «desconexión total» del sistema eléctrico nacional, un evento que sucede a otro gran apagón ocurrido hace apenas una semana. El gobierno de Díaz-Canel atribuye esta parálisis a lo que denomina un «bloqueo energético» por parte de Washington.
Esta presión se intensificó desde que Trump advirtió en enero sobre la imposición de aranceles a cualquier nación que suministre crudo a la isla. La falta de combustible obligó a las autoridades cubanas a posponer cirugías para decenas de miles de pacientes y a operar precariamente con plantas termoeléctricas y energía solar.
El factor Venezuela y el futuro regional
El escenario empeoró drásticamente tras la interrupción de los envíos de petróleo desde Venezuela, luego de la ofensiva estadounidense que derivó en el arresto de Nicolás Maduro a principios de este año. Aunque Cuba produce cerca del 40% del petróleo que consume, su red eléctrica deteriorada es incapaz de sostener la demanda actual.
Para la administración Trump, el gobierno comunista de la isla representa una «amenaza» regional que debe ser neutralizada. Con estas nuevas declaraciones, el futuro de la relación bilateral entra en una fase de incertidumbre total, donde la posibilidad de una acción directa de los Estados Unidos parece estar, por primera vez en décadas, explícitamente sobre la mesa.




