En un movimiento que marca un fuerte respaldo internacional, Estados Unidos decidió mejorar la calificación de Argentina en materia de propiedad intelectual, un cambio que no se registraba desde hace casi 30 años.
La medida es interpretada como un guiño directo a la gestión de Javier Milei y a su política de reformas económicas.
Un cambio histórico tras casi tres décadas
La mejora fue oficializada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que en su Reporte Especial 301 sacó a la Argentina de la “Lista de Vigilancia Prioritaria” para ubicarla en la “Lista de Vigilancia”.
Se trata de la primera modificación en este sentido desde 1996, año en que el país había sido incluido en el grupo de naciones con mayores deficiencias en la protección de los derechos de propiedad intelectual.
Según consignó la , la decisión responde a los avances recientes impulsados por el Gobierno nacional en esta materia.
El rol clave del acuerdo con Estados Unidos
El informe de la USTR destacó especialmente la firma del Acuerdo Recíproco sobre Comercio e Inversión (ARTI), suscripto entre ambos países en febrero pasado.
De acuerdo al documento, este entendimiento implica compromisos concretos por parte de la Argentina para reforzar la protección de la propiedad intelectual y combatir su uso indebido, lo que beneficia especialmente a innovadores y creadores.
Además, se subrayó la intención del país de avanzar en la adhesión a tratados internacionales clave y resolver problemas históricos vinculados a la materia.
Nuevas reglas y mayor transparencia
Otro de los puntos valorados por Estados Unidos es el compromiso argentino de aplicar estándares más estrictos de transparencia y equidad en la protección de las indicaciones geográficas.
El reporte también menciona la necesidad de garantizar que productos estadounidenses puedan seguir utilizando ciertos términos que anteriormente habían sido restringidos bajo este sistema.
Estas medidas forman parte de una estrategia más amplia para alinear la normativa local con estándares internacionales.
La mejora en la calificación de Argentina no solo representa un avance técnico en materia de propiedad intelectual, sino también un respaldo político y económico clave en el escenario internacional. El desafío ahora será sostener estas reformas y consolidar la confianza externa en el nuevo rumbo del país.
