Marcelo Alberto Arteaga, trabajador petrolero y vecino de Comodoro Rivadavia, alzó la voz en representación de la Patagonia. Denunció el pasivo ambiental dejado por la industria, la falta de agua en su ciudad y advirtió sobre las consecuencias de negociar los recursos naturales.
En un clima de fuerte tensión, la voz de la Patagonia se hizo sentir en el debate legislativo por la reforma de la Ley de Glaciares. Marcelo Alberto Arteaga, nacido y criado en Comodoro Rivadavia, Chubut, brindó un testimonio desgarrador sobre la realidad que atraviesan los pueblos del sur argentino ante el avance de las industrias extractivas y la crisis hídrica.
Una advertencia desde el «pasivo ambiental»
Arteaga comenzó su exposición cuestionando la legitimidad de la convocatoria, calificándola como una falta de respeto al pueblo por no ser una audiencia pública masiva. «Somos más de 100.000 los que estamos esperando hablar y solo somos nosotros poquitos los que vamos a estar acá», sentenció al inicio de su intervención
Su relato conectó la historia de su ciudad natal con el temor al futuro de los glaciares. Recordó que en Comodoro Rivadavia se buscaba agua y se encontró petróleo, pero que esa riqueza no quedó en la región: «Se llevaron todo el petróleo, nos dejaron el pasivo ambiental… hoy hay deslizamiento de tierras, hacemos pozos y sacan petróleo… nos dejaron el hambre, no queda nada»
La crisis del agua: «Cuesta más que el combustible»
Uno de los puntos más críticos de su discurso fue la comparación entre el precio de los recursos. Arteaga denunció que en la actualidad un litro de agua cuesta más que un litro de combustible, una situación insostenible para una población con falta de empleo.
»En mi pueblo, de siete días, cuatro tenemos agua», relató con crudeza, describiendo la fragilidad del sistema hídrico dependiente de acueductos que se rompen con frecuencia y de lagos cuyos niveles descienden peligrosamente.
Según el referente chubutense, destruir los glaciares equivale a destruir la reserva de agua de un pueblo que no tendrá recursos para comprar agua mineral.
Un mensaje a la clase política
Hacia el final de su alocución, Arteaga dirigió un mensaje directo a los legisladores presentes, acusando a algunos de «negociar el futuro» y la vida de la gente.
»Yo los miro a ustedes hoy; mañana ustedes van a tener que mirar a la gente. El pueblo los va a recordar y los va a juzgar a todos… van a tener que caminar por esas calles».
Cerró su intervención con una proclama que se convirtió en el eje de su reclamo: “El agua es vida”. Su testimonio dejó en claro que, para los habitantes de la Patagonia, la protección de los glaciares no es un debate técnico o económico, sino una cuestión de supervivencia frente a un modelo que, según sus palabras, solo deja «destrucción y migajas».




