La repatriación de Agostina Páez, la joven argentina retenida en Brasil, se transformó en un nuevo escenario de conflicto político
Tras un sorpresivo giro judicial en Río de Janeiro que retrasó su regreso al país, la senadora Patricia Bullrich salió al cruce de la oposición. La referente de la Libertad Avanza denunció «operaciones políticas» y acusó a figuras del kirchnerismo y del bloque de Marcela Pagano de intentar lucrar con el drama familiar.
Especulaciones y condiciones: la denuncia de Bullrich
A través de sus redes sociales, Bullrich reveló haber mantenido contacto directo con la madrastra de Agostina, describiendo un cuadro de «angustia total». En su descargo, la senadora apuntó directamente contra el expresidente Alberto Fernández y la diputada Marcela Pagano, asegurando que ambos habrían intentado condicionar sus gestiones a cambio de un agradecimiento público por parte de la familia.
«No están para especulaciones ni para juegos políticos», sentenció Bullrich, quien defendió a capa y espada la labor del canciller Pablo Quirno. Según la senadora, el Gobierno trabaja bajo las reglas de la diplomacia «sin show y sin fotos», priorizando el resultado por sobre la exposición mediática que, según sus palabras, otros sectores intentaron imponer.
El revés judicial en Brasil que frenó la liberación
A pesar del optimismo inicial, la situación de la abogada argentina en Río de Janeiro dio un vuelco drástico. El juez de la causa decidió desestimar el pedido del fiscal, que originalmente contemplaba una probation con tareas comunitarias y una compensación económica para permitirle volver a la Argentina de inmediato. Ahora, la resolución final se postergó por al menos 15 días.
Este cambio de postura del magistrado brasileño tendría un origen diplomático desafortunado. Fuentes cercanas al caso indican que la intervención del cónsul argentino, Jorge Enrique Perrén —presuntamente presionado por Cancillería para «no quedar afuera»—, terminó irritando al juez. La realización de una conferencia de prensa en la sede consular fue interpretada por la justicia brasileña como una intromisión indebida del Estado argentino en su proceso interno, lo que endureció la postura del magistrado.
Un escenario de incertidumbre para la familia Páez
Mientras la política local cruza acusaciones de «operadores» y «aprovechamiento del dolor», Agostina Páez deberá permanecer en Brasil dos semanas más a la espera de una nueva sentencia. El caso pone de relieve la delgada línea entre la asistencia consular necesaria y la sobreactuación política que puede terminar perjudicando a los ciudadanos en el exterior. Por ahora, la prioridad de la familia sigue siendo una sola: que la joven pueda, finalmente, aterrizar en suelo argentino.




