Mientras el gobernador Ignacio Torres pregona la austeridad y cargos «ad honorem», el cuerpo legislativo de la villa balnearia aprobó una resolución para incrementar sus ingresos mediante polémicos ítems no remunerativos.
En un contexto donde la palabra «austeridad» parece ser el mantra de la administración provincial, los concejales de Puerto Pirámides parecen circular por una vía contramano. Según documentos a los que se tuvo acceso, el Concejo Deliberante local aprobó la Resolución 864/25 C.D.P.P., mediante la cual se aplicaron un incremento salarial que ronda el 60% respecto a lo percibido en diciembre de 2025.

La ingeniería del aumento: ¿Irregularidad en puerta?
Lo que más llama la atención no es solo el monto, sino la metodología. El aumento se instrumentó bajo la figura de una «asignación no remunerativa transitoria de carácter mensual», con vigencia desde enero hasta diciembre de 2026.
Para financiar este beneficio, se habría utilizado la partida 5-0135-2001, etiquetada originalmente como «Asignaciones Familiares Autoridades» del presupuesto 2026. Este movimiento contable genera interrogantes sobre la transparencia en el uso de fondos públicos, ya que se estarían desviando partidas específicas para inflar las dietas de los ediles.

El esquema de aumento se desglosa de la siguiente manera:
- Presidencia: 1,35 módulos fiscales por mes.
- Concejales: 1 módulo fiscal provincial por mes.
- Contradicciones políticas y sombras familiares
La polémica adquiere un tinte político más espeso al observar quién encabeza el cuerpo legislativo. La presidenta del HCD es Gabriela Bellazzi, quien se define como una férrea seguidora del gobernador Torres. Sin embargo, su accionar dista mucho del pedido de sacrificio que el Ejecutivo Provincial solicita a la clase política.
Bellazzi es, además, esposa del diputado provincial Fabián Gandón, quien en el pasado fue objeto de denuncias por presuntas irregularidades en la administración de gastos de su bloque. Esta «avidez» salarial de la concejal pone en jaque el discurso de transparencia y ética que intenta proyectar su espacio.

El contraste con Madryn y el golpe al trabajador municipal
La actitud de los ediles de Pirámides choca de frente con posiciones como las del concejal de Puerto Madryn, Hernán «Pollo» Pereyra, quien ha respaldado públicamente la postura de austeridad del Gobernador.
Mientras los concejales aseguran su bolsillo, la realidad de la calle en Pirámides es otra. El Municipio se encuentra bajo el rigor del «Consenso Fiscal», lo que ha derivado en:
- Baja de contratos de trabajadores municipales.
- Recortes en áreas operativas esenciales.
- Un clima de incertidumbre económica para el vecino común.
¿Dónde está la empatía?

La comunidad se pregunta por qué, en un momento donde los contratos municipales caen y se pide «ajustar el cinturón», los representantes del pueblo eligen blindarse con aumentos que superan largamente cualquier paritaria nacional o provincial. Hasta el momento, la Sra. Bellazzi no ha brindado fundamentos sólidos que justifiquen este incremento en un municipio que, según sus propios decretos, atraviesa un periodo de emergencia y austeridad.




