Geopolítica y petróleo en la agenda de la Casa Blanca
En un giro determinante para el tablero internacional, el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció formalmente el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares con Venezuela. La medida se produce apenas dos meses después de la captura de Nicolás Maduro y marca el fin de un aislamiento que se extendía desde 2019. Este «deshielo» institucional busca, según Washington, promover la estabilidad regional y apoyar la recuperación económica del país caribeño.
El nuevo eje Trump-Rodríguez y el factor petróleo
El anuncio coincidió con un evento en la Casa Blanca donde el presidente Donald Trump recibió al plantel del Inter Miami de Lionel Messi. En ese marco, el mandatario estadounidense no ahorró elogios para la gobernante encargada, Delcy Rodríguez, calificando su gestión como un «trabajo excelente». Este acercamiento ha facilitado que el petróleo venezolano vuelva a fluir hacia el norte, marcando un cambio radical en la estrategia energética de la región.
Según consignó el medio TN, la normalización de vínculos ya es operativa: Laura Dogu se desempeña como encargada de negocios en Caracas, mientras que el gobierno de Rodríguez designó a Félix Plasencia como representante en Washington. Como contrapartida al apoyo estadounidense, Venezuela ha cortado el suministro de crudo a Cuba —sumiendo a la isla en un colapso energético— y se apresta a firmar millonarios acuerdos mineros tras la visita del secretario del Interior de EE. UU., Doug Burgum.
Amnistía y el complejo camino a la transición
En el plano interno, el Parlamento venezolano aprobó recientemente una ley de amnistía que permitió la liberación de más de cien presos políticos, entre los que se encontraban tres ciudadanos argentinos. Sin embargo, diversos organismos de derechos humanos advirtieron que la medida es «excluyente», ya que cientos de detenidos permanecen aún tras las rejas.
Por su parte, Trump ha tomado una postura pragmática, desestimando el respaldo de figuras opositoras como la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, y apostando por la continuidad del gobierno residual chavista bajo la tutela de Rodríguez. El objetivo final, según el Departamento de Estado, es crear las condiciones para una transición pacífica hacia un gobierno elegido democráticamente, mientras se aseguran las inversiones de las empresas estadounidenses en el sector extractivo venezolano.




